jueves, 1 de septiembre de 2022

 

La Ejecución del Poder 

o el Poder de la Ejecución

(desde las artes visuales...) 

David De los Reyes


Serie I

1
Caso de la Grecia Antigua:
Los amantes Aristogitone y Harmodius matan al tirano Hiparco en la Atenas del siglo VI. BC, vaso griego (stamnos) del siglo V a.n.e..






2
Juicio de Brujas de Salen, 1692 
Aplastamiento, el brutal método de tortura y ejecución medieval. Durante miles de años, los acusados ​​​​fueron sometidos a presión o aplastamiento hasta la muerte, Gráfica Anónima. Siglo XVII: 





3La muerte de Francisco Pizarro, óleo, 1878 del pintor español Manuel Ramírez (Museo del Prado)
Francisco Pizarro, conquistador y tirano del Perú, no llegó a tener una anhelada tranquilidad al final de su vida. Corría el domingo de la mañana del 26 de junio de 1541 y un grupo opositor, cercano a otro conquistador, Diego Almagro, lo buscaban para “hacer justicia”. Su condena de muerte es causada por la condición de vida en que tenía a los “almagristas”, quienes vivían en una absoluta miseria y carencias en la ciudad de Lima (fundada por el mismo Pizarro). Tal situación contrastaba con la vida de lujo y fasto que llevaban los partidarios del gobernador. Ese domingo, sin salir de casa para ir a escuchar misa en la catedral y quedándose almorzando con unos amigos, llegó el grupo de rebeldes encabezados por Juan de Herrada, comendador del difunto Diego Almagro. Al dirigirse al palacio de gobernación gritaban “¡Viva el Rey y mueran los Tiranos!”. Para contrarrestar al complot, los amigos y guardias de Pizarro bajaron por las escaleras al piso inferior donde fueron rápidamente asediados y asesinados, no sin antes dar una fuerte pelea contra ellos Francisco Pizarro. Los atacantes que se abalanzaron sobre Pizarro para acabar con su vida le superaban en número. El conquistador mató a tres de los insurgentes, antes de que le asestaran la última estocada.
En la autopsia realizada por el antropólogo forense Edwin Greenwich Centeno en 2007, se llegó a la conclusión de que Pizarro murió con al menos veinte heridas de espada. 




4"Los Comuneros, Padilla, Bravo y Maldonado ante el patíbulo" (1860) por el pintor español Antonio Gisbert (1834-1901)
Gisbert, pintor entre el romanticismo y el realismo histórico del siglo XIX, representó esta ejecución de los líderes comuneros Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, que en su momento fue un alegato político en defensa de las libertades. El acto luctuoso se llevó a cabo el 24 de abril de 1521, en la localidad de Villalar, después de una ardua batalla entre ellos y las huestes de la corona. Esta rebelión esta contra el nuevo régimen del rey recién puesto de Carlos I de España. Habían obtenido el permiso para una Constitución por parte de la Reina Juana I.
La situación transcurre en Castilla por motivo de la muerte de la reina Isabel, el 26 de noviembre de 1504. Sus descendientes directos y actos para asumir el mando, de la casa de los Reyes Católicos, habían muerto. Así fue el caso de su primogénita Isabel y de su hijo Don Juan de Aragón. El trono recayó en su tercera hija, la cual no tenía mayor interés en la política, Juana I de Castilla (conocida popularmente por “Juana la Loca”), que lo asume junto a su esposo Felipe El Hermoso, archiduque de Austria.
En el cuadro nos encontramos con el cuerpo decapitado de Juan Bravo, subiendo al cadalso Francisco Maldonado molesto por la presencia del fraile, y el resignado Juan de Padilla, con los brasos entecrusados esperando su fatum final.
El tema de la Batalla de Villalar no fue de interés para los pintores de hechos históricos. Gisbert asume el reto. La obra sería adquirida por el Estado español con un costo de 80000 reales y está expuesta en el Congreso de los Diputados de España.





                      

Marelis Loreto Amoretti,

Andar tras el sentido de los textos:

7 Historia Sudamericanas

Por Claudia Furiati Páez

(Entrevista)

 



Gracias por aceptar este diálogo trashumante a través del cual buscamos conocer un poco más sobre la promotora de una editorial concebida y enfocada primeramente en la diáspora. Y acentuamos la palabra enfocada pues el nombre es GataLEJO, con “G” de guiño al lector. Un nombre que nos remite en primer lugar al don de fisgonear que tienen los felinos de aguzar la mirada, pero a su vez que pauta la distancia necesaria para brindar perspectiva sobre los temas que aborda.

Y sosteniendo esta propuesta invitamos a nuestra entrevistada, la venezolana Marelis Loretto Amoretii, a conversar como bien hizo ella para su primer proyecto editorial: desde los zapatos del andariego que resulta el ser migrante en estos tiempos.

P: ¿Cómo desde esta orilla del migrante pudo concebir este emprendimiento editorial?

MLA: Primero debemos precisar que Gatalejo no pretende enfocarse exclusivamente en la diáspora. Esta colección “Memorias de una diáspora” es el punto de arranque, el que nos motiva a emprender editorialmente. Y ese comienzo si está asociado a unos textos que estuve trabajando sobre la migración de venezolanos hace dos años para un proyecto de blog que se llamó “Cuenta tu historia”. Fue un proceso de dos años, en el que hice registro de 47 relatos anónimos. La iniciativa pausó pues conseguí trabajo en una editorial universitaria ecuatoriana donde me nutrí sobre los procesos de producción de publicaciones de carácter divulgativo.

El pasado noviembre renuncié a este empleo y concebí la idea de establecer mi propio negocio, el cual no podía ser distinto a los libros. ¿Y por qué? Porque yo soy gatera y lectora. El convivir por más de veinte años con mininos me llevó a la primera condición; y la segunda es natural, simplemente los libros son mi vida. Identifiqué la falta que había de trabajar libros digitales de venezolanos, pues como migrantes estamos en todas partes y no podemos llevar a cuestas nuestros atesorados libros. He botado y regalado muchos ejemplares. Tuve una magnífica biblioteca en mi ciudad de crianza, Valencia, y debí vender más de la mitad de sus títulos para migrar a España. Es inmenso el dolor que me causó desprenderme de ellos. Aún cargo con ese duelo.

 

De allí que celebremos la maravilla tecnológica de una “nube” o una tablet donde almacenar tus e-books. Si pierdes o vendes el dispositivo aun cuentas con el texto allá arriba en esa nube. El perfil de público al que apunta Gatalejo es ese lector que como yo, puede que no sepa los derroteros de su vida, pero sí que quiere seguir leyendo. Y además puede que viva en países donde las bibliotecas no funcionan o los catálogos de las librerías resultan muy costosos.


P: Siguiendo las tendencias de un emprendimiento editorial propio del siglo XXI, Gatalejo es disruptivo al constituirse en un ambiente virtual, propio del hipertexto y la cultura red. Sus cimientos proceden de un blog, para concebir un e-book, que luego dio paso a la versión impresa a través de la plataforma Amazon. ¿Esta evolución natural a la inversa será una característica de sus próximas colecciones y proyectos editoriales?


MLA: Ciertamente, el enfoque es producir primero el e-book. Aunque no descartamos que alguna publicación se haga al mismo tiempo para los dos formatos digital e impreso en tapa blanda. También los audiolibros serán parte de la oferta de la editorial en un mediano plazo. “7 historias suramericanas” tendrá su versión sonora sin duda. La tecnología resulta muy aprovechable en proyectos que si bien son hechos en casa, también son muy profesionales.

P: Además esta integración se aprecia en la forma de organizar el contenido del libro, la cual sigue el esquema de un seriado de televisión: prefacio, siete crónicas, epílogo, es decir nueve capítulos y fin de temporada. ¿Será esta la forma de estructurar sus próximas ediciones?

MLA: Esa es una estructura que a mi me satisface. Lo que no quiere decir que todos los libros a editar van a tener esa disposición. Pero sí revela que al coquetear con ella, como editora o compiladora, puedo disponer de este esquema. Por ejemplo ahora evaluamos hacer una biografía a través de varias crónicas, y así vamos explorando formas innovadoras de presentar relatos.


No apuntamos a la narrativa monumental, pues como decía Lyotard, los grandes relatos sucumbieron en la posmodernidad. Pensamos en el lector, no solo como mercado, si no como el sujeto que va a disfrutar de la lectura. Estudios nos indican que en los últimos cuarenta años el lector atento ha disminuido, así como el número de páginas de una publicación promedio. Parte porque hoy día la gente no tiene tanto tiempo para leer.

P: Y si avanzamos con la metáfora del andariego para contar la historia de una emprendedora editorial en la diáspora, vale la pena refrescar para el lector, algunas frases de estos siete protagonistas del libro que estrena Gatalejo, “Memorias de una diáspora: 7 historias suramericanas”:

“Emigrar es un gran paso para el desarrollo personal porque aprendes con humildad de manera drástica…”

“Qué contradicción sentir seguridad mientras te alejas de tu país…”

“...miro hacia atrás y veo como la puerta se cierra…”

 

Conmueven tales sentencias, pero también las que ofrece un destino y propósito a cada uno de los venezolanos migrantes de esta compilación, si nos remitimos a su epílogo. Cada experiencia es contada como un rito de paso para el transterrado. Su condición hoy es mejor que cuando salieron del país y además afirma que dicho acto de “leerse” les ha traído consuelo. ¿Y en su caso, esta primera experiencia como compiladora y curadora de historias le sirvió de terapia para su vivencia de andariega?

MLA: A la hora de trabajar dichas historias por primera vez para el blog, entre 2018 y 2019, sí fue terapéutico. Yo estaba viviendo mi segundo proceso migratorio, que entonces sentía encaminado al fracaso. Y me gusta llamarlo “fracaso” porque los venezolanos le tenemos miedo a la palabrita. Y no reconocer las cosas tal cual son, dificulta aún más el enfrentarse a ese fantasma que se hace inmenso. Por el contrario, reconocer que fracasaste y estar dispuesta a revisar las razones por la cuales sucedió, te ayuda a evitar un próximo revés. Esa madurez es muy importante y los venezolanos como sociedad aún no la alcanzamos.

 

Al escuchar a mis relatores de historias me cargaba emocionalmente. Había momentos en los que debía hacer pausa por el malestar. Tal cual un psicólogo, solo que yo no tenía las herramientas para no hacer espejo y me cargaba con ese “equipaje” extra. Me quedaba preocupada por algunos de ellos y quería saber cómo habían evolucionado. En algunos casos los relatos tuvieron que ser reconstruidos a partir de mensajes de voz dejados en la aplicación whatsapp por no contar con tiempo y recursos para redactar. Por tanto resultó un proceso catártico reivindicador, que me permitía dar sentido a aquello que yo denominaba mi “segundo fracaso”.

 

P: Lo descrito refiere a una bitácora digital de historias “autobiográficas de la diáspora venezolana”, pero así mismo anónimas. En la transición a libro debió pedir a sus seleccionados que firmaran su crónica ¿Fue difícil convencerlos de salir del anonimato?

MLA: A quienes resultaron escogidos para “7 historias suramericanas”, les pedimos autorización firmada para colocar sus nombres como autores, dado lo delicado de hacer pública su experiencia. Aunque no todos han podido acceder a la versión e-book, sí han podido leer el PDF y han expresado estar contentos con el texto editado así como con las ilustraciones realizadas por  artistas venezolanos también migrantes.

 

Y justo sobre talentos en fuga versará el Volumen 2 de la colección “Memorias de una diáspora”, nos revela como primicia la directora de Gatalejo. Pero además respondiendo a su naturaleza felina, describe sus otras “vidas” de actuación, más allá de la producción editorial. Las llama  soluciones textuales tales como la corrección ortotipográfica y de estilo, los talleres de edición, servicios de escritura creativa y ensayística, entre otros. No en balde su eslogan es “Pon un corrector en tu vida” y en su caso como buena andariega entre textos, Marelis Loreto Amoretti conoce bien los atajos del teclado.


Marelis Loreto Amoretti

(Caracas, Venezuela)

Es filósofa con estudios de maestría en feminismo por la Universidad Complutense de Madrid y de Literatura venezolana por la Universidad de Carabobo, donde también ejerció como profesora de filosofía y ética. Prestó servicios editoriales a la Universidad de las Artes de Ecuador, donde actualmente reside. Es precisamente desde la Latitud 0 donde dirige Gatalejo Editorial.

Cuenta con varias publicaciones sobre Filosofía aplicada a la literatura y Ética aplicada a la cotidianeidad, crónicas publicadas para el Diario El Mundo de España, así como diversas colaboraciones en medios impresos venezolanos.

 

7 historias suramericanas.

Vol #1 Colección Memorias de una diáspora
Amazon, 2022

Compilación de narraciones sobre los procesos migratorios de siete venezolanos que decidieron volver a construir sus vidas fuera de Venezuela, ahora en algún país de América del Sur. Ellos son Freddy Mejía, Greta Zorrilla, Lucía Pernalete, Néstor Mendoza, Verónico Hidalgo y Jhonatan Díaz. Recopilación por Marelis Loreto Amoretti.

 

Le acompañan los artistas visuales Gabriel Bozzone (Ilustrador), Ana Victoria Piñero (Ilustradora), Manuel Coelho (Ilustradora), Natali Herrera-Pacheco (Fotógrafo), María Emilia Castellet (Fotógrafa) y Nátali Herrera-Pacheco (Ilustradora).
 

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