miércoles, 1 de julio de 2015

¿Libertad humana o política?

De la desobediencia Civil

María Eugenia Cisneros




La marcha a pie puede también ser un preludio al aprendizaje de la libertad, e imponerse como el primer paso de un acto de resistencia […] pues caminar es además un llamado a la unidad en medio de la multitud. La marcha alude al movimiento, es decir, a la acción. Cuando toda la sociedad se mueve, y no ya el individuo solo, se genera el movimiento social: la marcha como actitud política.

“El arte de deambular en libertad”
Franck Michel


La desobediencia civil exige el paso de la libertad como condición humana (individuo-conciencia) a la libertad política (público-acción). El énfasis de este trabajo estará en mostrar la importancia de la manifestación de la voz interior, de la asunción de la conciencia, para construir la libertad como condición humana individualmente. Este despertar en cada individuo es necesario para que la desobediencia civil como una forma de resistencia pueda pasar del ámbito privado a lo público
La desobediencia civil es una forma de acción imaginativa individual, social y política cuyo fundamento lo constituye la libertad, esta práctica inicia con el individuo y sus obras imaginativas particulares. Para que llegue a ser un hecho político primero tiene que ser un acto individual anónimo y desconocido porque implica la consulta, a sí mismo, de decidir sí voluntariamente se asume el riesgo que significa resistir al poder en nombre de la libertad[1]: “El antropólogo Leroi-Gourhan decía que antes de unir la acción a la palabra, el hombre comienza por los pies. La caminata nos recuerda nuestra condición de bípedos y lo que ella nos permitió lograr: nuestras civilizaciones…”[2].
La libertad está en peligro cuando los fundamentos democráticos han desaparecido. En este contexto, la desobediencia civil constituye un instrumento que genera la propia democracia[3] para salvarse a sí misma y los llamados a recuperar, proteger y profundizar los principios y valores democráticos son los ciudadanos[4]. De esta manera, la desobediencia civil es un deber y un derecho, un derecho porque como individuos sociales tenemos la facultad de estar en desacuerdo con las situaciones injustas ocasionadas por el ejercicio arbitrario del poder. Es un deber porque como individuos sociales estamos llamados a defender nuestra libertad[5].

Con nosotros […] surge la libertad y, al mismo tiempo, la ineludible obligación de defenderla hasta la muerte. Cuando los hombres pretendemos olvidar tal obligación, la naturaleza, por medio del comportamiento de los animales no racionales (en los cuales obra un modo directo o instintivo), se encarga de hacérnosla presente y hacer resonar en nuestras mentes el grito de «¡Viva la libertad!»[6]

Oponerse al poder en defensa de la libertad despierta primero el fuero interno como individuo en el ámbito privado, se trata en principio de resguardar mi libertad. Luego, al darme cuenta que soy un individuo social, que soy parte de lo común, entonces comprendo que la protección de mi libertad, también, consiste en salvaguardar la libertad de los otros porque es una toma de conciencia que se produce en la experiencia. “Resistencia solitaria no desprovista de nostalgia, la caminata es siempre un paso dado en dirección del otro; un encuentro que requiere un esfuerzo; una terapia a la vez psicológica y física…”[7].
El acto imaginativo mediante el cual se busca amparar la libertad individual se hace presente en lo imaginario. El ejercicio de la libertad como condición humana surtirá sus efectos en la experiencia, en la cotidianidad[8]. Por esta razón, afirmo que la desobediencia civil para que se transforme en una acción imaginaria social primero debe expresarse en las prácticas imaginativas individuales de la libertad como condición humana[9], y ¿qué hace que en el individuo nazca la conciencia de la libertad como condición humana? Respondo con las siguientes palabras: existen hombres que les ha ocurrido “…alguna vez, que tenga el tremebundo confrontación consigo mismo y vea, cuando menos el destello fugaz de una intuición momentánea, la contingencia de su absurda existencia, acechada continuamente por todo género de peligros, condenada a dejar de ser, finita”[10]. Es en ese momento cuando decide luchar contra la injusticia, abandona el silencio y se muestra visiblemente en la acción.
Sócrates constituye un ejemplo de manifestación de la libertad como condición humana, en él, esta libertad, se conforma por su voz interior, dios y genio. En el diálogo de Platón Defensa de Sócrates[11], se advierte la resistencia que ejerce Sócrates de cumplir órdenes que de acuerdo con la ley son injustas. Para Sócrates lo fundamental consiste en obedecer y defender la ley porque esta garantiza la justicia.

...Y en verdad que podría tal vez decirme alguien: «¿No te avergüenzas, Sócrates, de haber observado una conducta tal, que ahora te pone en peligro de muerte?» A ese yo le replicaría con toda razón: «Estás en un error, amigo mío, si crees que un hombre que valga, por poco que sea, ha de pararse a considerar los riesgos de muerte, y no ha de considerar solamente, cuando obra, sí lo que hace es justo o no lo es y si es propio de un hombre bueno o de un hombre malo [...] tal vez parezca chocante el hecho de que yo, como es sabido, vaya por doquier aconsejando en privado del modo referido y metiéndome en cosas ajenas, y, en cambio, no me atreva a subir a vuestra Asamblea para aconsejar públicamente a la ciudad. Mas la causa de ello es lo que muchas veces me habéis oído decir en muchos lugares, que sobre mí siento la influencia de algún dios y de algún genio [...] se trata de una voz que comenzó a mostrárseme en mi infancia, la cual, siempre que se deja oír, trata de apartarme de aquello que quiero hacer y nunca me incita hacia ello. Eso es lo que se opone a que yo me dedique a la política, y me parece que se opone con sobrada razón [...] necesario será que el que quiera verdaderamente luchar en defensa de los justo, si pretende sobrevivir algún tiempo, por poco que sea, actúe en privado y no en público [...] yo no puedo ceder ante nadie por temor a la muerte en contra de la justicia, y que soy capaz de morir antes de ceder [...] el único cargo público desempeñado por mí fue el de miembro del Consejo, y ejercía la «pritanía» nuestra tribu Antióquide, cuando vosotros quisisteis que se juzgase conjuntamente a los diez generales que no recogieron a los caídos en la batalla que sabéis, modo de juzgar contrario a las leyes, como posteriormente todos considerasteis. En aquella ocasión yo fui el único de los pritanos que se opuso a que procedieseis en desacuerdo con las leyes y el único que votó en contra vuestra. Pese a que los políticos estaban dispuestos a presentar denuncia contra mí y conducirme ante los jueces correspondientes, y a que vosotros los animabais a ello gritando, yo estimé que debía correr aquel riesgo sin apartarme de la ley y de lo justo antes que, por temor a la prisión o a la muerte, ponerme de vuestro lado en ocasión de que vuestros proyectos no estaban de acuerdo con la justicia. Ocurrió esto cuando la ciudad estaba aún gobernada por el régimen democrático. Cuando se instauró el régimen oligárquico, los Treinta, a su vez, me mandaron llamar junto con otros cuatro a la Rotonda y nos ordenaron traer de Salamina a León el salamino, para su ejecución; esta orden fue una de las muchas dadas por aquellos a muchos ciudadanos con la intención de propagar las responsabilidades entre el mayor número posible de atenienses. Entonces demostré nuevamente de hecho -no de palabra- que la muerte no me importa [...] y que todo mi interés está en no cometer ninguna acción injusta ni impía. En efecto, aquellos gobernantes, pese a la violencia con que salían actuar, no me intimidaron, no me movieron a llevar a cabo un acto injusto; lejos de eso, cuando salimos de la Rotonda, los otros cuatro marcharon a Salamina y trajeron a León, en tanto que yo me dirigía a mi casa, y tal vez por eso habría sucumbido yo si aquel gobierno no hubiese sido derrocado poco después...[12]

Sócrates no escribió. Su ejercicio filosófico consistió en el diálogo ¿Por qué Sócrates prefirió la conversación directa con su interlocutor? ¿Por qué Sócrates no escribió? En el Fedro, Platón coloca las siguientes palabras en boca de Sócrates:

Lo terrible en cierto modo de la escritura, Fedro, es el verdadero parecido que tiene con la pintura: en efecto, las producciones de esta se presentan como seres vivos, pero si les preguntas algo mantienen el más solemne silencio. Y lo mismo ocurre con los escritos: podrías pensar que hablan como sí pensaran; pero si los interrogas sobre algo de lo que dicen con la intención de aprender, dan a entender una sola cosa y siempre la misma. Por otra parte, una vez que han sido escritos, los discursos circulan todos por todas partes, e igualmente entre los entendidos que entre aquellos a quienes nada interesan, y no saben a quiénes deben dirigirse y a quiénes no. Y cuando los maltratan o los insultan injustamente tienen siempre necesidad del auxilio de su padre, porque ellos solos no son capaces de defenderse ni de asistirse a sí mismos[13]

En la visión de Sócrates, la escritura imposibilita el intercambio vivo y libre de reflexiones, el compartir como personas capaces de socializar, sentir y pensar. El mirarse el rostro mientras se habla, ver la expresión del interlocutor, las preguntas que surgen en ese momento, lo cálido del despertar hacia el asombro, el darse cuenta que no se sabe, comenzar a dudar de lo que creía saber, las propias preguntas mediante el diálogo es una experiencia única que sólo se halla en el contacto directo entre personas. Ante el escrito, la actividad es distinta. Como receptores de una información se analiza desde la individualidad en forma de monólogo y en soledad. El saber humano no es individual exclusivamente. El saber práctico es social[14] .Por esta razón, lo que se conoce de Sócrates es mediante un esfuerzo de reconstrucción histórica atendiendo a los escritos de Platón, Jenofonte, Aristófanes y las imágenes variadas de sus discípulos Esquines, Antístenes y Aristipo sólo por mencionar algunos[15].
Lo que me interesa destacar, volviendo a la cita de la Apología de Sócrates, es que Platón indica que al filósofo ateniense se le manifestaba una voz interior que le orientaba en su comportamiento alejándole de cometer actos injustos. En otras palabras, en aquellas situaciones que exigen tomar postura a Sócrates se le presentaba un dios o un genio en su recóndita intimidad y cuyas palabras lo dirigían a realizar acciones conforme a la justicia y la ley. Por esa voz interior, se negó a juzgar a los diez generales que ganaron en la batalla de Arginusas. Se trataba de un acto injusto que no estaba contemplado en la ley. El hecho es que los generales ganan la batalla y de regreso para Atenas son sorprendidos por una tempestad que causó que varias de las naves naufragaran. Los generales se vieron impedidos de rescatar a los compañeros y sobrevivieron. Por tal motivo, los políticos de aquel momento, solicitaron que se juzgase a los generales sin derecho de defensa, a lo que Sócrates se negó por ser contrario a la ley y en consecuencia injusto. Similar situación se presentó con León de Salamina quien luchaba contra la tiranía de los treinta. Los tiranos querían enjuiciarlo y condenarlo a muerte sin derecho a la defensa, a lo que nuevamente se opuso Sócrates por tratarse de una arbitrariedad del poder político.
Como se puede apreciar, Sócrates es el único que en una toma de decisión individual orientada por su dios, genio, voz interior, conciencia, libertad como condición humana, se atrevió a desobedecer las órdenes de los que se encontraban en el poder en ese momento. No lo hizo con violencia, tampoco enfrentándose con armas a los que se encontraban en el poder. Sencillamente se negó a cumplir las órdenes porque estaban al margen de la ley. La desobediencia civil comienza por ser un acto de conciencia, moral y ético.
Thoreau, evoca su libertad como una condición construida por sí mismo, como motor inicial para oponerse a los actos arbitrarios. Lo que el mencionado escritor expresó como el deber de la desobediencia civil.
Cuenta Thoreau en Walden o la vida en los bosques, el siguiente relato:

Una tarde, hacia finales del primer verano, que fui al pueblo a buscar un zapato que tuve que remendar, fui prendido y encarcelado porque [...] no había pagado impuestos ni reconocido la autoridad de un Estado que compra y vende hombres, mujeres y niños a la puerta del Senado, como de si ganado se tratara. Yo había ido a los bosques con otros propósitos. Pero, dondequiera que uno vaya, los hombres le perseguirán y sacudirán con sus sucias instituciones, y si pueden, harán por inscribirle a la fuerza en su desesperada sociedad de Odd-Fellows. Cierto, yo podía haberme resistido a la fuerza, con mejor o peor resultado, podía haber desatado un verdadero "amok" contra la sociedad, pero preferí que fuera ésta, desesperada, la que me lo infligiera a mí. Con todo, fui soltado al día siguiente, recuperé mi zapato reparado, y regresé a los bosques a tiempo de hacerme con mi provisión de gayubas en la colina de Fair Haven. Jamás fui molestado por persona alguna salvo por aquellas que representaban al Estado...[16]

Thoreau fue encarcelado por negarse a pagar impuestos al Estado. En esa época, el Estado utilizaba el dinero proveniente de los impuestos para mantener la institución de la esclavitud de los negros y la compra y venta de esclavos. Cuestión que estaba amparada por la ley. Sin embargo, Thoreau consideraba tal sumisión injusta, ilegal e ilegítima. Se opuso a contribuir en mantener a seres humanos como siervos. No se enfrentó con violencia, con armas. Tan solo se negó a pagar los aranceles y asumir las consecuencias de su decisión[17]. Actuó según su conciencia. Y su acción pacífica tuvo tales efectos que por ello lo apresaron: "...No es sino hasta que nos hemos perdido, en otras palabras, hasta que hemos perdido el mundo, que empezamos a encontrarnos a nosotros mismos y que nos damos cuenta de dónde estamos y del infinito alcance de nuestras relaciones".[18]
En este contexto, es pertinente mencionar el caso de Franklin Brito[19], año 2010. Brito, ciudadano venezolano que decidió ejercer la desobediencia civil en contra de la arbitrariedad del gobierno bajo el mandato del Presidente Hugo Rafael Chávez Frías. Franklin Brito inició una huelga de hambre por la negativa del gobierno a reconocerle formalmente la titularidad sobre sus tierras como lo establece la ley. Se trata de la resistencia civil como manifestación en el campo de lo imaginario como imagen o figura. Cada vez que en los periódicos se mostraba una foto de Franklin Brito donde se percibía el deterioro físico, o donde se observaba cómo el cuerpo se consumía por sí mismo, se captaba la huelga de hambre como imagen. Esta imagen para los venezolanos tiene significación: por un lado, la lucha de un ciudadano venezolano por el respeto a sus derechos, al cumplimiento de la ley y al estado de derecho. Por el otro, un gobierno arbitrario, que anula el estado de derecho y se muestra indiferente ante este acto. Esta acción de Brito como imagen tiene un peso específico en el por hacer de lo imaginario, toda vez que representa una de las formas de acción individual con implicaciones en lo social por la lucha en pos de la reconquista de la libertad.
Franklin Brito, quien había protestado por el “decomiso”, por parte del gobierno, de sus tierras productivas, inició varias huelgas de hambre que culminaron con su deceso.


1) Historia de Franklin Brito[20]

“Año 2004, Franklin Brito inicio por primera vez una huelga en la Plaza Miranda de Caracas en protesta por su despido "injustificado" y el de su esposa del Ministerio de Educación y por la expropiación de un terreno de su propiedad en el estado Bolívar. Posteriormente se traslada al Tribunal Supremo de Justicia donde se corta un dedo radicalizando así su protesta y la falta de respuesta de los organismos oficiales a su caso.
Año 2005, el INTI ratificó la propiedad privada de Brito al otorgarle el registro agrario correspondiente y verificó nuevamente que no existiera solapamiento alguno con los documentos de sus vecinos. No obstante, Brito apeló ante las instancias judiciales pero su requerimiento fue declarado sin lugar al comprobarse que disfrutaba plenamente de las garantías de propiedad de sus tierras. La respuesta del productor agropecuario a la decisión de la justicia venezolana fue mutilarse un dedo (meñique) el 11 de noviembre de 2005 ante las cámaras de televisión.
Año 2006, las autoridades devolvieron a Brito su terreno, pero no revocaron las cartas agrarias mediante las cuales su fundo la "Iguaraya" fue invadido. Además, recibió una indemnización de 150.000 mil bolívares.
Año 2007, Brito acudió al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para solicitar un recurso de amparo, el cual fue negado. En el año 2008 el Gobierno Bolivariano decidió otorgar de manera gratuita una serie de beneficios sociales y de apoyo a la producción en vista del estado de salud del ciudadano Franklin Brito, lo cuales fueron:
- Se deforestaron 40 hectáreas. - Se entregó un tractor y una rastra. - Reparación de vehículo personal del Sr. Brito. (Caja y Motor) - Se le entregaron insumos agrícolas para 11 hectáreas de melón y 11 hectáreas de patilla. - Exoneración de un crédito de FONDAFA que tenía el Sr. Brito. - Se entregaron enseres domésticos varios (cocina, nevera, comedor, etc.).5 1 2
El 2 de julio de 2009, Brito inició una huelga de hambre en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Caracas que se extendió por 154 días, tras lo cual el INTI se comprometió a anular las cartas agrarias.
4 de diciembre de 2009, el Instituto Nacional de Tierras (INTI) emitió un acto administrativo mediante el cual anuló las cartas agrarias de los terrenos que abarcaron las tierras de Brito. Franklin Brito insiste en que la revocación de las cartas agrarias no es legal y se niega a recibir la indemnización que le ofrecieron porque consideraba que el proceso no se realizó por los canales regulares. Días después, inició una nueva huelga en la sede de la OEA.
13 de diciembre de 2009, efectivos de la Policía Metropolitana (PM) se presentaron en la sede de la OEA en Caracas y se llevaron a Franklin Brito al Hospital Militar. Sus familiares y su abogado indicaron que el traslado del biólogo fue contra su voluntad y que éste se negaba a recibir tratamiento médico y a consumir alimentos.
14 de diciembre de 2009, la Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez, manifestó que Franklin Brito no presenta "la mejor condición mental" y aseguró que las demandas del agropecuario han sido satisfechas. Indicó que se sugirió la intervención de las autoridades en el caso para preservar la vida de Brito. Informes de la Cruz Roja, el Hospital de Clínicas Caracas y el Colegio de Psicólogos afirman que Brito está en pleno uso de sus facultades mentales.
27 de diciembre de 2009, Franklin Brito envió una carta a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que este organismo intercediera a su favor y dictara una medida cautelar que le permitiera salir del Hospital Militar.
14 de enero de 2010, La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a favor de Franklin Brito mediante las que se insta al Gobierno de Venezuela a que permita "el acceso, tratamiento y monitoreo de la situación de Franklin Brito por un médico de su confianza y/u ofrecido por la Cruz Roja Internacional".
1 de marzo de 2010, Franklin Brito decida retomar su huelga de hambre argumentando que el INTI no ha cumplido con lo que le prometió en el mes de diciembre y que existen actos de corrupción en la invasión de su fundo. Asimismo, rechaza que se le mantenga en el Hospital Militar.
5 de mayo de 2010, Brito cumplió 143 días de estar recluido en el Hospital Militar y 65 días de haber retomado su huelga de hambre. Se niega a recibir alimento e hidratación.
22 de mayo de 2010, Franklin Brito exige que se legalice la carta agraria que recibió sobre la titularidad de sus tierras y la indemnización del INTI. Aseguró que el dinero que recibió del Instituto de tierras no tiene soporte legal y que por eso no lo recibe. Afirma que no hay documentos que avalen que los insumos, el tractor y los cheques que le dieron sean legales.
5 de junio de 2010, Ángela Brito, hija del productor agropecuario, indicó que el estado de salud de su padre es delicado. Señaló que Brito cumple ahora una huelga de sed, que ha comprometido a sus riñones.
8 de junio de 2010, familiares y miembros de la sociedad civil solicitaron al Tribunal 23 de Control que permita que personal de la Cruz Roja Internacional atiendan a Franklin Brito, tal y como lo acordó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en las medidas cautelares otorgadas a favor del biólogo en enero.
12 de agosto de 2010, Brito radicalizó su huelga. Su hija anunció que suspendería el suero y sólo tomaría agua.
17 de agosto de 2010, su hija Ángela informó que el estado de salud de su padre era sumamente delicado y se agravaba cada día más. El peso de Brito era de 38 kilos y su masa corporal no alcanzaba el 10%.
20 de agosto de 2010, desde ese día Brito estuvo en un coma inducido en Terapia Intensiva.
30 de agosto de 2010, fallece Franklin Brito en el Hospital Militar de Caracas. Los primeros informes señalan que sufrió un infarto.
El pasado sábado Humberto Márquez había analizado el caso de Franklin Brito, desde el inicio de la huelga del productor agropecuario hasta lo que pudo conocer ese día, e hizo, sin saber que sería profético, un paralelismo entre el venezolano y Orlando Zapata Tamayo, el albañil cubano que falleció tras una prolongada huelga de hambre.
“El último año la opinión internacional ha sido sacudida por huelgas de hambre para exigir derechos fundamentales, como la del periodista cubano Guillermo Fariñas, quien ayunó en demanda de que presos políticos fueran excarcelados (…) el caso del encarcelado albañil cubano Orlando Zapata Tamayo, quien protestó por las condiciones de detención en Cuba, resultó trágico pues falleció el 23 de febrero de 2010 al cabo de 83 días en huelga de hambre”, dijo en su reporte.
Lea la nota completa tal y como la publicó IPS Noticias:
Franklin Brito mide 1,90 metros y ya pesa menos de 35 kilogramos. Permanece en estado crítico en el Hospital Militar de la capital venezolana, como consecuencia de largas huelgas de hambre en reclamo de derechos sobre un establecimiento rural de su propiedad.
“Está muy mal. Dejó la huelga de sed y recibe hidratación, pero no puede moverse ni hablar. Tiene deficiencia respiratoria, pulmonía, hipotermia y daños en órganos como hígado y riñón”, dijo a IPS el viernes su hija, Ángela Brito.
Desde 2005, Brito ha hecho seis huelgas de hambre. Al cabo de la primera se amputó un dedo y así llamó la atención del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien ordenó atenderlo. Otro ayuno lo hizo a las puertas de la oficina en Caracas de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que se ha interesado en su caso. Durante la penúltima huelga, en diciembre de 2009, un tribunal acogió el pedido de la Fiscalía General de la República, que consideró a Brito “inhabilitado desde el punto de vista médico”, con una “disminución de su capacidad”, y ordenó llevarlo, contra su voluntad, de las cercanías de la OEA al Hospital Militar.
“Aquí me tienen, más que preso, secuestrado, sin haber cometido yo delito, por protestar con un ayuno”, dijo entonces Brito. Rehusó ser tratado por médicos militares y obtuvo que le atendiesen galenos de la Cruz Roja, mientras, a sus 49 años, perdía cada vez más peso y condiciones físicas. En 2009, Brito expuso en un vídeo, disponible en el portal YouTube, el caso de su establecimiento Iguaraya, de 290 hectáreas en la sudoriental Guayana, cercano a Ciudad Bolívar y a unos 500 kilómetros de Caracas. Según su versión, el problema comenzó cuando en 2000 se manifestó contrario al proyecto de un alcalde de la zona para fumigar plantaciones de ñame (Dioscórea).
Brito habría propuesto sembrar variedades del tubérculo más resistentes a plagas, y el financiamiento del proyecto de la alcaldía se desmoronó. El productor agropecuario y su esposa, Elena Rodríguez, fueron despedidos de las escuelas públicas donde eran docentes.
Posteriormente, algunos cultivadores reivindicaron usar parte de las tierras de Brito y el estatal Instituto Nacional de Tierras (INTI) les adjudicó cartas agrarias.
La carta agraria es una figura del decreto-ley de tierras mediante la cual las familias campesinas son autorizadas a ocupar y cultivar predios cuya propiedad sigue siendo estatal y es administrada por el INTI. Mediante este plan se ha ocupado 2,9 millones de hectáreas, principalmente grandes posesiones que estaban en manos de particulares que no han podido probar su pertenencia, a juicio del Instituto, una cadena de títulos que demuestren su carácter de propiedad privada desde antes de 1848, cuando se dictó la primera ley agraria en Venezuela. Decenas de miles de familias han recibido cartas agrarias sobre 1,9 millones de hectáreas, con un sostenido debate sobre su eficacia para la seguridad y soberanía alimentaria en este país que importa entre 60 y 70 por ciento de sus alimentos. Brito reclamó ante el Poder Ejecutivo, la Defensoría del Pueblo y tribunales agrarios y ordinarios, hasta llegar al el Tribunal Supremo, por la medida que redujo su propiedad y la aisló con cartas agrarias sobre la vía de acceso al establecimiento.
Al paso del tiempo demandó también compensaciones por los daños causados. Como no tuvo éxito, pasó a la protesta mediante huelgas de hambre que ocasionaron a su salud daños ya considerados “irreversibles” por médicos y familiares.
En 2005 hubo un acuerdo parcial del gobierno de Chávez con Brito, y se le reconocieron las deudas salariales como maestro a él y a su esposa. En 2007 un acuerdo más amplio le permitió el uso de todas sus tierras y se le entregaron dinero, un tractor y enseres. Pero las autoridades rehusaron entregarle a Brito documentos que explicasen las donaciones como compensación o reparación por los daños causados. “Si me los hubiesen entregado habrían reconocido que no resolvieron el problema cuando pudieron y así el presidente (Chávez) quedaría como una mala persona”, según el productor. Brito rechazó entonces el dinero y los bienes que le entregaban “para no hacerme cómplice de algún hecho de corrupción” y regresó a la protesta. El tiempo no ha hecho sino agravar las posiciones.
“Ha pasado tanto tiempo y se nos han cerrado tantas puertas que ya estamos convencidos de que solamente el presidente, con el poder que tiene, es el único que puede resolver el problema”, dijo a IPS la esposa del productor. El INTI declaró que desde 2006 certifica que no existe solapamiento de tierras sobre el fundo Iguaraya, estableció una servidumbre (permiso) de paso en la vía, reparó cercas, deforestó espacios para siembra y “el gobierno bolivariano decidió entregar en forma gratuita una serie de beneficios”, como vehículos, enseres e insumos. El ministro de Agricultura, Juan Carlos Loyo, ex director del INTI, visitó a Brito este mes para tratar sobre un posible nuevo acuerdo, pero el agravamiento de la salud del productor no permitió hacer avances. “En respeto a las cosas que me dijo, me voy a abstener de decir lo que conversamos”, declaró Loyo, y reiteró que sobre el establecimiento Iguaraya “no existe ninguna ocupación ilícita, expropiación ni ningún tipo de afectación de las que comúnmente muchos medios privados se hacen eco, confiscaciones o cosas por el estilo”.
Marino Alvarado, coordinador de la organización humanitaria Provea, dijo a IPS que “realmente nunca hubo voluntad política para resolver este caso, que se ha debido manejar desde una mesa de diálogo desde mucho antes de llegar a estos extremos”.
“El traslado forzoso de Brito al Hospital Militar violó su derecho a la libertad personal”, sostuvo Alvarado, aunque el hábeas corpus que interpuso contra ese internamiento fue rechazado por la Corte de Apelaciones de Caracas.
Prelados católicos y políticos de oposición han pedido a Chávez que “no deje morir a Franklin Brito” y acceda a revocar las cartas agrarias en manos de vecinos, que solaparon su fundo, y se reconozca que hubo errores al manejar el caso.
Un grupo de organizaciones civiles reunidas en el Foro por los Derechos Humanos y la Democracia pidieron a la senadora liberal colombiana Piedad Córdoba, aliada política de Chávez, que intervenga para resolver el caso del productor agropecuario. El último año la opinión internacional ha sido sacudida por huelgas de hambre para exigir derechos fundamentales, como la del periodista cubano Guillermo Fariñas, quien ayunó en demanda de que presos políticos fueran excarcelados, y la activista saharaui Aminatou Haidar, quien reclamó desde España su derecho de regresar a El Aaiún.
El caso del encarcelado albañil cubano Orlando Zapata Tamayo, quien protestó por las condiciones de detención en Cuba, resultó trágico pues falleció el 23 de febrero de 2010 al cabo de 83 días en huelga de hambre.
Por Humberto Márquez
Vía IPS Noticias”.



El caso de Franklin Brito muestra la figura del líder, militar, caudillo, cegado por el poder, embaucador del pueblo que sólo lo utiliza para preservar su mando. Busca eliminar la libertad y el derecho de los dominados. Todas sus acciones están al margen de la ley. Esta situación no es nueva en nuestro país. El cuento de Cecilio Acosta “Los espectros que son, y un espectro que ya va a ser”, relata el vicio intrínseco en la sociedad venezolana:

…«Pues bien», exclamó la Presidenta dirigiéndose al traidor, que temblaba de miedo, y rechinando de gozo la osamenta del carnero, «tú eres acusado de varios capítulos: de vida póstuma que debes a caldos y otros artificios, y que mantienen sin empleo en el lugar de los castigos, las camisas de fuerza preparadas y los azotes que mereces, de fraude porque has vivido engañando, de hipocresía porque has vivido fingiendo, de codicia porque has vivido malamente acumulando, de lesa libertad porque has sido su burla, de leso pueblo porque has sido su embaucador, de lesa patria porque has sido su enemigo, de lesa literatura porque has sido su tormento y de lesa moral porque has sido su escándalo y su ruina. Salgan los acusadores» [...] y «tú», le dijo, «no has hecho hasta ahora más que embaucar a los simples con frases hidrópicas y palabras huecas. ¿Cómo ha sido eso?»
-«Muy fácil: con vivan los derechos del pueblo, en que nunca he creído, viva la libertad (dicho esto con voz de garganta y no de pecho), y con las expresiones ampulosas de la razón pública, el volumen de las ideas, la conciencia granítica, el pabellón de los libres, la tiranía doméstica, las faldas del Pichincha, el desierto de Sechura, mezclado todo con algunos verbos de mi cuño, por supuesto retumbantes, y variado eso poco según las combinaciones del binomio de Newton, que dan para acabar tarde o casi nunca, se tiene la salsa que he compuesto, y el fárrago con que he rellenado periódicos, memorias y discursos, y que ha servido para llenar mi caja también.» [...] Cuando he echado mis arengas (siempre las mismas como los sermones del padre Cómins), he echado también mis cuentas, y pensado para mí: palabra dicha, engaño hecho, y coma y beba yo con mis cincuenta casas que lo dan, y que he adquirido sin sudor, aunque otros pordioseen, hambreen y rabien. [...] -«¿De qué has vivido toda tu vida?», le dijo.
-«De cizaña para la discordia, de invenciones para la calumnia, y de hacer el mal por el mal mismo y por ver correr las lágrimas.»
-«Eres un maligno.»
-«Yo doy de mí lo que tengo.»
Entonces la sombra que representa las clases trabajadoras, «te ofreciste», le apostrofó, «como el Moisés de los pobres, y en vez de conducirlos a la tierra de Promisión, los has sepultado en la miseria; tú y los tuyos opulentos, y ellos sin pan; tú y los tuyos con millones, ellos de puerta en puerta. Contesta.»
-«Defendí al pueblo para hacerme rico con sus despojos y su sangre: desde que lo fui, lo que hago es echarlo de mi casa, o echarle los perros, o voltearle la espalda, o hacerme el desconocido. Grito, pateo, insulto, blasfemo, y nadie me tose, porque el saco del limosnero es humilde. Ellos cogen y se van, y yo cojo y paso la llave, me arrellano después en mi sillón a fumar mi puro, y no hay más nada…
…«El partido liberal que es la causa de los pueblos y el porvenir de América, no quiere sino un gobierno de leyes, y tú has sostenido el despotismo; sino principios, y tú quieres personas; sino respeto a las garantías, y tú has aconsejado que se violen; sino amor a los demás, y tú los desprecias; sino tolerancia con todos, y tú no quieres sino que prevalezca la tuya, como tu dinero, tus casas, tu orgullo y tu insolencia. Al fin has terminado por defender el guzmancismo, es decir, tu obra; y la República no quiere señores sino ciudadanos»…[22]




Esta historia continúa. En el año 2013, el personaje que engañaba, fingía, calumniaba, utilizaba al pueblo para hacerse rico, pronunciaba discursos vacíos era Hugo Rafael Chávez Frías. En el año 2015, el personaje del cuento es Nicolás Maduro Moros. Con el añadido que nadie lo quiere, no lo aplauden, no lo escuchan.
Sócrates, Thoreau y Brito son movilizados por la práctica de su libertad como condición humana que refiere al rescate del sí mismo como personas autónomas, de convicciones, principios, ética y moral cuya pasión por la libertad los impulsó a la lucha por la justicia y a oponerse a los actos arbitrarios provenientes del poder político, asumiendo los riesgos de su decisión. La desobediencia civil exige el asumir la responsabilidad de nuestra existencia a partir del despertar de la conciencia en la asunción de que somos individuos sociales. Se trata de actos individuales que tienen efectos contundentes en el ámbito político toda vez que lesionan creativamente el ejercicio desmedido del poder. El despertar de la libertad como condición humana garantiza la posibilidad factible que un individuo decida desobedecer a su gobierno por considerar que su proceder es arbitrario.
La libertad como condición humana consiste en el arduo camino que debe decidir transitar cada individuo para construir su propia libertad como no dominación. Bakunin se refiere a este tipo de libertad. En su texto La libertad[23], señala que el hombre para realizarse debe primero conocerse. Esto es, a partir de su propio pensamiento ser capaz de cuestionar las instituciones religiosas, políticas y económicas de la sociedad de la que forma parte. Esas instituciones lo socializaron, educaron y le crearon hábitos. El hombre es producto de esos valores ya establecidos. La sociedad ejerce una presión inmensa sobre el individuo a tal punto que impide que en él se manifieste su propio pensamiento. Es mediante la capacidad de los individuos de poner en duda lo establecido que pueden avanzar y alcanzar la libertad. El poder de discutir y expresar mi desacuerdo ante lo establecido deviene de esa fuerza consustancial al individuo que se traduce en desobediencia y rebeldía. Bakunin afirma que es:

…Esa inmoderación, esa desobediencia, esa rebeldía del espíritu humano contra todo límite impuesto […] constituyen su honor, el secreto de su poder y de su libertad. Es buscando lo imposible como el hombre ha realizado siempre lo posible y quienes se han limitado “sabiamente” a lo que les parecía lo posible jamás avanzaron un solo paso[24]

Para que se produzca la rebeldía es necesario que el individuo conquiste su emancipación interior, ello se alcanza cuando consigue liberarse de la dominación que la sociedad ejerce sobre su persona, cuestión que no es sencilla ni fácil. La sociedad domina a los individuos mediante los vínculos que lo atan a ella: la certeza, la seguridad, la tranquilidad, la paz, la tradición, la rutina. Estos lazos lo convierten en un individuo servil, carente de rebeldía y sin iniciativa para emprender nuevas acciones. Pero, son las instituciones las que educan al individuo y esa misma socialización constituye la materia prima para despertar la desobediencia. Por consiguiente, es en la sociedad y con la presencia de los otros que los individuos logran su libertad. De allí que, el individuo primero debe rebelarse en su esfera interna de las ataduras ficticias que lo ligan a la sociedad. Luego, cuestionar la dominación natural que lo social ejerce sobre el individuo. Finalmente, ser capaz de cuestionar las instituciones. Según Bakunin, para el individuo es más difícil enfrentarse a la tiranía social que a la autoridad del Estado. Sublevarse al yugo social le exige autonomía y autenticidad. Oponerse a la autoridad del Estado le reclama disposición, capacidad de lucha y sacrificio.
Se puede ver que Bakunin diferencia la dominación social del poder del Estado. Considera que la dominación social se impone naturalmente porque forma a los individuos en su seno. Durante la vida de los individuos, la sociedad permanentemente le está suministrando su naturaleza material, intelectual, moral y religiosa. El Estado es la autoridad, la fuerza, la imposición y con tendencia a limitar, lesionar la libertad de los individuos y de la colectividad. Lo que el individuo manifiesta en el exterior es lo que tiene en el interior, si internamente es servil, entonces, externamente lo continuará siendo. Si internamente se ha emancipado de sí mismo, entonces, externamente se sublevará a la dominación natural social y a la dominación artificial institucional porque está impulsado por una sincera convicción: la certeza que nació para ser libre y no servil.
Para el luchador Bakunin la esencia de la humanidad se constituye por la solidaridad social y la libertad. Ambos aspectos son la motivación central para trabajar en la construcción de una sociedad basada en la igualdad, la solidaridad, la libertad y el respeto humano y mutuo de todos sus miembros. Para ello, es imperativo desmontar los elementos en los que se basa la sociedad: el culto divino sobre el respeto humano; la autoridad sobre la libertad; el privilegio sobre la igualdad; la explotación sobre la fraternidad; la mentira sobre la justicia y la verdad. Esta empresa se enfrenta inevitablemente a un problema aún vigente: el individuo que quiere ser libre y no puede serlo efectivamente porque los otros que le rodean no quieren o tienen miedo de ser libres y, entonces, son instrumentos de la opresión, colocados contra el deseo natural de rescatar la libertad. Un individuo es libre cuando los otros también lo son. La libertad es un producto político, de un trabajo social; no es individual ni aislado[25].
El Estado es una forma histórica social que se reserva el ejercicio del poder, la fuerza, la organización de la educación, la instrucción popular, la censura, la policía y la fuerza armada. Instrumentos que utiliza para dominar a la sociedad civil mediante la obediencia pasiva evitando así cualquier destello de rebeldía y del ejercicio de la libertad. Por esta razón, afirma Bakunin:

…Llegamos hoy a la absoluta necesidad de la destrucción de los Estados o, si se prefiere, a su radical y completa transformación en el sentido de que al dejar de ser potencias centralizadas y organizadas de arriba abajo se reorganicen, ya sea mediante la violencia, ya mediante la autoridad de cualquier principio, con una absoluta libertad para todas las partes[26]

De esta cita pareciera desprenderse, distanciándome de la clásica interpretación de las ideas de Bakunin como destructor del Estado, semilla de los movimientos terroristas e impulsor de las guerras, que la preocupación de Bakunin, además, de denunciar la forma vertical, jerárquica como está organizado el Estado con el fin de ejercer la dominación sobre la sociedad, se centra en mostrar la necesidad de construir una organización social que no tenga como objetivo la dominación, lo que requiere construir otra forma de institución cuyo fin sea la no-dominación, la garantía de la presencia de la libertad como un bien social fundamental. Bakunin acepta la existencia de la autoridad pero destaca los peligros que se derivan de esta, dependiendo la base desde donde se siembre. Nota que la dominación ha sido utilizada para la opresión, para convertir a la sociedad en servil. Ante ello es esencial que se manifieste la capacidad de rebeldía y desobediencia como un trabajo social para lograr construir una organización social cuya institución tenga por norte la libertad como no-dominación. También enfatiza, que los individuos y la mayoría, en todo momento mantiene el poder de cuestionar, discutir la institución. A mi modo de ver, esto quiere decir, que aunque se logre transformar la institución en una organización horizontal o se construya de abajo hacia arriba, los individuos y la sociedad siguen manteniendo el poder de criticar, poner en duda, desaprobar, evaluar, opinar, rechazar las prácticas opresivas. Ninguna institución independientemente de la forma que tenga debe limitar la capacidad de los individuos y de la mayoría de examinar y poner en entredicho el cómo se está materializando en la cotidianidad la organización social. Para mí, la tesis de fondo consiste en la siguiente interrogante ¿Cómo erradicar la relación dominante-dominado de cualquier organización social que se muestre como una forma de institución histórica específica? La respuesta de Bakunin es tajante: mediante la expresión de la rebeldía y la desobediencia de los individuos y la sociedad. La no-cooperación con el gobierno arbitrario constituye el poder que le garantiza a la sociedad el cuidado de su libertad ante cualquier modo de extinción. En efecto, Bakunin asevera “…La cuestión […] es saber si el pueblo […] es capaz de construir una organización…”[27], y yo agrego una organización donde se instituya la libertad como no-dominación.
En resumen, Bakunin refiere a la dominación social y a la política. Sostiene que la opresión social es natural porque los individuos y la mayoría son producto de sus valores y principios que se establecen en vínculos concretos con respecto a los individuos. En otras palabras, las creencias, los hábitos, las opiniones, la familia, las referencias que encaminan la vida de los individuos y la sociedad hacia el desarrollo y la certeza se encuentran firmes en la sociedad de la cual forman parte. Esa misma relación tiene la cualidad de dominación, puesto que la sociedad al contener la moral, la religión, la educación, los parámetros referenciales que le dan sentido a la existencia ejerce sobre la individualidad una dominación que se traduce en que yo sea reproductor pasivo de tales valores. La sociedad le enseña a los individuos y a la mayoría una jerarquía: arriba está: padre y madre, dios, docente, jefe, empresario, político, sacerdote. Abajo: están los individuos y los otros. Los ciudadanos de a pie. Se forma una jerarquía implícita y natural que impone la obediencia como la forma social acorde a la tradición. La dominación política refiere al Estado como una institución cuyo fundamento es la fuerza y el poder para imponerse sobre la sociedad.
Bakunin explícitamente dice que los individuos y la mayoría tienen que emanciparse de sí mismos como productos sociales, rebelarse a la tiranía natural social y desobedecer a la opresión institucional.
El problema de fondo quiero expresarlo con estas palabras: “…si incluso dominios tan íntimos e insignificantes de tu existencia están sometidos a mandamientos, piensa, con mayor razón, en la amplitud de las obligaciones que pesarán sobre los momentos más esenciales de tu vida”.[28]
Hay que rebelarse contra esos mandamientos, a eso se refiere Bakunin con su tesis de la libertad como no-dominación. La libertad como condición humana comienza con el individuo cuando es capaz de asumir su autonomía para desde allí resistirse a la dominación natural social y finalmente al poder del Estado, en un trabajo social porque la libertad es un producto político. En otras palabras, la libertad como no-dominación tiene que darse primero en lo individual-privado para pasar a lo público-social-acción.





[1]“…preguntamos cómo se producen las actividades sociales y nos convencemos de que son el resultado colectivo de los deseos individuales, que procura cada cual satisfacer siguiendo el camino que le parece más fácil, según su hábito y pensamiento preexistentes…”. Spencer, H., El individuo contra el Estado. Barcelona, Ediciones Orbis, 1984, p. 92.
[2]Michel, F., “El arte de deambular en libertad”, en Pacifismo, resistencia y desobediencia civil. ¿Hasta dónde obedecer la ley? Legalidad versus legitimidad. Santiago-Chile, Selección de artículos de Le Monde diplomatique, Editorial Aún creemos en los sueños, 2006, p. 53.
[3]“Schell[…] sostiene que la posibilidad de las acciones no-violentas está enraizada en el sistema democrático moderno, en tanto que niega condiciones de coacción mediante la fuerza…”. Valencia, N. M., Psicología política, resistencia y democracia. La resistencia comunitaria y la transformación de conflictos. Buenos Aires, Editorial Proa XXI, 1a ed., 2006, p. 86.
[4]“…La desobediencia civil, después de todo, no busca la destrucción del sistema político, sino su encausamiento dentro de los cánones de la justicia…”. Latouche, M., “Los dilemas de Antígona. Reflexiones en torno al problema de la desobediencia civil”, en Episteme NS. Revista Instituto de Filosofía. Caracas, UCV-FHE, vol. 31, nº 2, 2011, p. 34.
[5]“…La libertad […] es natural; y por ello, a mi juicio, no sólo hemos nacido con ella, sino además con la pasión de defenderla”. Étienne De la Boétie. Discurso de la servidumbre también llamado contra uno. México, Editorial Aldus, S.A., 1a ed., 2001, p. 19.
[6]Cappelletti, A. J., “Etienne De la Boétie y la libertad política”, en La idea de la libertad en el renacimiento. Caracas, Alfadil Ediciones, S.A., 1986, p. 66.
[7]Véase, [7]Michel, F., “El arte de deambular en libertad”, en Pacifismo, resistencia y desobediencia civil. ¿Hasta dónde obedecer la ley? Legalidad versus legitimidad. Santiago-Chile, Selección de artículos de Le Monde diplomatique, Editorial Aún creemos en los sueños, 2006, p. 54.
[8]…la caminata incita a la modestia, a la curiosidad, al silencio y a la meditación, a la vez que nos mueve a la introspección, a la intimidad, a callarnos para escuchar mejor”. Ídem.
[9]“…todos los fenómenos sociales tienen su origen en los fenómenos de la vida individual, cuya raíz se encuentra a su vez en los fenómenos vitales en general”. Spencer, H., El individuo contra…, op. cit., p. 109.
[10]Briceño Guerrero, J., ¿Qué es la filosofía?. Mérida, Ediciones La Castalia, 2a ed., 2007, p. 12.
[11]Platón. "Defensa de Platón", en Obras completas. Madrid, Aguilar, 2a ed., 1969, pp. 201-218.
[12]Ibíd., pp. 208, 210, 211 y 212. 26e/28c. 29e/31b. 31b/32c.
[13]Platón. "Fedro, o de la belleza", en Obras completas, op. cit., p. 882. 275a/276c.
[14]"...La forma propia de la enseñanza socrática es el diálogo en donde el maestro pregunta más que contesta, excita la reflexión activa del discípulo y provoca su respuesta obligándolo a buscar para descubrir; o sea: es un despertador de conciencias e inteligencias, no un proveedor de conocimientos". Mondolfo R., Sócrates. Buenos Aires, Eudeba Editorial Universitaria de Buenos Aires, 7a ed., 1971, pp. 44-45.
[15]Humbert, J., Sócrates y los socráticos menores. Caracas, Monte Ávila Editores Latinoamericana, 1a ed., 2007, pp. 3-16.
[16]Thoreau, D.H., Walden o la vida en los bosques. Caracas, Eduven, Colección Sapientiae, 1a ed., 2012, pp. 87 y 88.
[17]"Un día de julio de 1846 [...] en Concord (Massachussets, Estados Unidos), donde había nacido en 1817, Henry David Thoreau se cruza con Samuel Staples, inspector municipal, quien le reclama el pago de sus impuestos y está dispuesto incluso a adelantarle el dinero necesario para saldar su deuda. David Thoreau, que vive aproximadamente dos años en una cabaña en el corazón del bosque de Walden y se dirige a la ciudad a retirar sus zapatos que había mandado a arreglar, está un poco desconcertado. Responde que se niega, por una cuestión de principios, a pagarle al Estado más aun cuando está en desacuerdo con su política y en absoluto desea contribuir a financiar la guerra contra México. Entonces, es detenido y debe pasar la noche en prisión, a pesar que una "misteriosa" mujer (probablemente María Thoreau, su tía) pagó el impuesto [...] David Thoreau se siente obligado a narrar su experiencia y fundamentar su actitud. Escribe "La relación del individuo con el Estado", texto que presenta durante una conferencia ofrecida en Concord, en enero de 1848. Elizabeth Peabody -cuñada del novelista Hawthorne- lo publica en su revista Aesthetic Papers en mayo de 1849 bajo el título de "Resistencia al Gobierno Civil", título que en las Obras Completas de Thoreau publicadas después de su muerte en 1862, se convertirá en Desobediencia civil. Este texto polémico [...] cayó rápidamente en el olvido y el mismo Thoreau dejó de referirse a él.
Fue León Tolstoi quien [...] lo leyó invitó a los estadounidenses, en una carta publicada por la North American Review, a comienzos del siglo XX, a retomar esta actitud valiente y ejemplar de un individuo que se atreve a enfrentar al Estado cuando éste equivoca su camino. Poco tiempo antes, un estudiante indio de la Universidad de Oxford, Mohandas K. Gandhi se entusiasma y, ejerciendo como abogado en Sudáfrica, lo publica en su revista, Indian Opinion, el 26 de octubre de 1907. Más tarde, y hasta su asesinato en 1948, no dejará de preconizar la desobediencia civil, que asocia a la práctica de la no violencia.
Thoreau se vio impresionado por Bronson Alcott, ciudadano de Concord retratado por su hija LouisaMay en los rasgos del doctor March en Mujercitas, quien declaraba firmemente su decisión de no pagar impuestos mientras su gobierno no pusiera fin a la indigna política esclavista. Se cuenta que el squire Samuel Hoar pagó la cuenta, pero lo importante no era eso sino que se reconocía definitivamente la idea de que un solo ciudadano pudiera sublevarse contra su gobierno, íntimamente convencido, con el fin de estar de acuerdo con los principios constitutivos de su Estado". Ver, Paquot, T. "Desobediencia civil: ¿derecho o deber?”, en: Pacifismo, resistencia y desobediencia civil. ¿Hasta dónde obedecer la ley? Legalidad versus legitimidad. Chile, Selección de artículos de Le Monde diplomatique, Editorial Aún creemos en los sueños, 2006, pp. 13-15.
[18]Thoreau, D.H., Walden o la vida..., op. cit., p. 87.
[19]Franklin Brito muere la noche del 30 de agosto de 2010 sin obtener respuesta del Gobierno venezolano ante sus peticiones.
[20]Márquez, H., “Esta es la historia caso Brito”. Noticias24. Publicado: 30 de agosto de 2010. Página Web: http://www.noticias24.com. Recuperado de: http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/170203/esta-es-la-historia-del-caso-brito. “Cronología del Caso Franklin Brito”. El Universal. Publicado: 31 de agosto de 2010. Página Web: http://www.eluniversal.com. Recuperado de: http://www.eluniversal.com/2010/08/31/pol_esp_cronologia-del-caso_31A4407063 Consultado: 17-01-2015.
[21]Foto de Meridith Kohutpara el New York Times. Recuperado de: http://www.nytimes.com/2010/04/04/world/americas/04venez.html?scp=1&sq=franklin%20brito&st=cse. Consultado: 3 de abril de 2010.
[22]Según Carlos Sandoval, compilador de la antología de donde extrajimos el cuento citado, el mismo fue publicado, originalmente, el 15 de noviembre de 1877, en la publicación periódica Tribuna Liberal, de Caracas. Acosta, Cecilio. “Los espectros que son, y un espectro que ya va a ser”, en Días de espantos (cuentos fantásticos venezolanos del siglo XX). Carlos Sandoval-compilador, Caracas, Comisión de Estudios de Postgrado, Facultad de Humanidades y Educación-UCV, 1a ed., 2000, pp. 153-159.
[23]Cf.Bakunin, M., La libertad. México, Editorial Grijalbo, S.A., 1a ed., 1972.
[24]Ibíd., p. 23.
[25]“…El hombre solo se emancipa de la presión tiránica que ejerce sobre cada cual la naturaleza exterior mediante el trabajo colectivo; pues el trabajo individual, impotente y estéril, nunca lograría vencer a la naturaleza”. Ibíd., p. 31.
[26]Ibíd., p. 58.
[27]Ibíd., p. 85.
[28]Nothomb, A., Estupor y temblores. Barcelona, Editorial Anagrama, 10a ed., 2012, p. 74.
¡Échale bola Cabrujas!
Villano de la Caracas del “mientras tanto”

Claudia Furiati Páez







“…provengo de  un pueblo demolicionista
que hizo del escombro un emblema”.
José Ignacio Cabrujas, La ciudad escondida



El origen de la expresión que da título a estas reflexiones acerca del ideario urbano que José Ignacio Cabrujas desarrolló sobre Caracas, ciudad natal, excusa su uso a pesar de lo inapropiado que pueda lucir. “Échale bola” fue la frase popularizada para inaugurar cualquier acto de demolición de algún edificio o construcción que “estorbara” a los ideales modernizadores del país en el estreno de régimen perezjimenista, época en la que Caracas acentuó su desbarrancadero hacia la metrópoli. De igual manera, nos sirve de coartada para evocar el espíritu crítico que siempre acompañó al dramaturgo a la hora de consultarle sus opiniones acerca del teatro, la telenovela, la cultura, la política, el país; nada de conceptos decimonónicos, nada de catálogos ni preceptos. La vivencia dialéctica y contradictoria fue siempre su mejor fuente filosófica para deconstruir, “demoler” íconos, paradigmas incluso alimentados por su propio discurso y actuación. Caracas no fue la excepción.

Contribuir a descifrar el mapa que Cabrujas trazó en torno a la idiosincrasia del caraqueño,  implica identificar en este territorio aspectos de su pensamiento y obra tales como el enmascaramiento (esconder nuestra esencia frente al otro), el no lugar (somos una equivocación histórica),  la dicotomía centro-periferia (El Este Vs. Catia), el antihéroe como protagonista (el villano exculpado), los cuales sen revisados en las líneas que siguen. [1]  

La ciudad Ave Fénix
Con relación a su mirada sobre el terruño urbano en los distintos documentos, artículos y opiniones consultados durante nuestra investigación, se adivina un cierto goce de Cabrujas por lo que describe como exploraciones de “arqueólogo del derrumbe”. A decir del sociólogo Tulio Hernández quien tuvo a bien escoger su texto La ciudad escondida, para encabezar una compilación de veinte escritores e investigadores que narran el devenir de Caracas [2], tal complacencia ante el desmorone perenne de nuestra ciudadanía, marca una diferencia respecto al alto pesimismo demostrado en torno a ser nación, destino al que al parecer no estamos predestinados desde la perspectiva cabrujiana. Para muestra basta apreciar la guasa con la que describe el derribamiento de monumentos arquitectónicos de la otrora Sultana de El Ávila.

“Me recuerdo a mi mismo presenciando la demolición del Majestic, el hotel de viejas memorias, donde se alojó Gardel o donde Titta Rufo vocalizó alguna bravura, antes de un discutido Rigoletto, por hablar de dos portentos. Recuerdo el sonido de aquella bola, quebrando las paredes ante el maravillado júbilo de centenares de caraqueños que voceaban y ponderaban el movimiento pendular de la pesada mole.

En un cierto momento, la esfera metálica alcanzó una columna y un piso entero se resquebrajó, levantando nubes de polvo. El aplauso fue unánime y emocionado. Era como si nos encontráramos a nosotros mismos en un gesto colectivo que iniciaba una esperanza, y mentiría si digo que alguien expresó una nostalgia…” [3]

Para José Carvajal, periodista que ha desarrollado una desenfadada crónica urbana actual, lo que el dramaturgo hizo con este tipo de planteamientos “es una gran descripción de esa suerte de sino que nos caracteriza, sin juzgar más allá, siendo capaz de disfrutar esa efervescencia del espacio público como el sitio de intercambio comercial, de historias y gente colisionando unas y otras”. [4] Por ello propone una relectura de textos como La ciudad escondida, el cual a su juicio ha sido asumido de forma “encriptada” por un sector intelectual y académico del país, refiriéndose a Caracas sólo desde sus espacios físicos, cuando la polis va mucho más allá.

Expone Carvajal, también oriundo de Catia, que muchas de esas cosas provisionales ya no son tales, por el contrario se han hecho permanentes. “La informalidad, por ejemplo, la cual es un fenómeno en sí misma,  pareciera ser ‘un mientras tanto’, pero en realidad cada vez está más solidificada dentro de los espacios de la ciudad. Y eso forma parte del referente urbano de mucha gente”. Como ejemplo describe a la Calle Colombia de Catia, a la cual vio desde que era pequeño preñada de vendedores informales, por lo que es una vía para transeúntes y no para conductores de vehículos.

De manera que el gran y ruidoso espectáculo de calle que resultó para Cabrujas la caída del coloso Hotel Majestic, sin remordimiento en aquel colectivo espectador del que formó parte, es posteriormente “exorcizado” en El día que me quieras rememorando a la edificación. Se trata de la escena donde el personaje “Plácido” describe la entrada del Morocho Gardel a su hall, revolucionando al recinto y a la aún provinciana sociedad caraqueña de 1935.

Y así como el Rey del tango personificó el anhelo de ser cosmopolita para los venezolanos de entonces, el sacrificio de la memoria urbana en pos de la arcadia moderna fue el ideal de la emergente generación de 1958, a la que perteneció Cabrujas. Esta sería una de sus tantas confesiones a la periodista Milagros Socorro al describir lo que significó entrar a la modernidad para los habitantes de Catia, parroquia en la que transcurrió su infancia y juventud: “La gente estaba muy contenta porque Catia prosperaba. Esos años de Pérez Jiménez fueron los de la verdadera fundación de ese lugar, lo que lo convierte en ese centro abigarrado y esa inmensa cantidad de habitantes que hoy en día es Catia. Cerca de la Plaza Pérez Bonalde se inauguró el Mercado de Catia, que ya era una clara señal de progreso. Progreso en la época de Pérez Jiménez era edificar, ese era el concepto: progresamos porque edificamos. Y todos estábamos muy contentos de que así fuera. Quienes nos oponíamos a Pérez Jiménez -por una cuestión visceral, porque éramos comunistas, porque nos perseguían- de alguna manera participábamos de ese mundo, ése era el mundo real; lo que no nos gustaba era él, el régimen de dictadura, la falta de libertad, pero la época nos gustaba, la vivíamos intensamente, sentíamos que progresábamos, que no era mérito de Pérez Jiménez sino de las inmensas riquezas del país”. [5]

En ese sentido, esta gran descripción de la escena de fines de los cincuenta, alimenta el argumento desarrollado por la filósofa venezolana Colette Carriles en torno a Caracas vista como un laboratorio teatral en el que se han querido desplegar las ideologías modernas. [6] “Por ello mismo, Caracas es la ciudad que nunca ha sido terminada de construir, siempre disponible para los experimentos urbanos, más excesivos mientras carece del alfabeto elemental que podría convertirla en ciudad, que es un sistema representable, comunicable, de flujos (de tránsitos de agua, de señales, de costumbres)”. Y como muestra Capriles recurre a “la metamorfosis guzmancista” también evocada por Cabrujas en El Americano Ilustrado, “el modernismo perezjimenista” y “el proyecto urbano adeco de la Gran Venezuela” pretensiones de Nación que  bien supo recrear en Una noche oriental.

La urbe enmascarada
De tal manera que para el dramaturgo la nostalgia urbana no la transmiten las edificaciones símbolo del poder, bien sea colonial o republicano; ni la Catedral, ni el Capitolio, ni el Panteón Nacional, ni el Teatro Municipal, ni Miraflores tienen el señorío arquitectónico de sus pares en ciudades como Lima, Bogotá o México que fueron en la colonia Virreinatos y que guardaron esa majestad en su devenir. Las construcciones de aquí son expresión en tres dimensiones de lo que Francisco Herrera Luque llamó “el país campamento”, tesis que Cabrujas suscribió y desarrolló hasta alcanzar el concepto del “Estado del disimulo”.

 “Cuando uno entra en la Catedral de Caracas, termina por entender donde vive. La Catedral de Caracas es un parecido, un lugar grande, relativamente grande, todo lo grande que podía ser en Venezuela un lugar religioso, pero al mismo tiempo se trata de una edificación provisional que forma parte de del ‘mas o menos nacional’…Venezuela se convirtió en un paso donde quedarse significaba ser menos”. [7]

Por el contrario, la urbe añorada por Cabrujas es la que estremeció los cimientos de su infancia, la que se erigió dentro de su mundo afectivo y que él emblematizó en el recuerdo de la casa donde nació ubicada en la otrora esquinas de Poleo a Buena Vista 11-B, la cual quedó enterrada bajo un montículo de tierra fabricado por los ingenieros perezjimenistas en favor del progreso. “Debajo de ella está mi vida…” revelará el escritor para quien este ocultamiento forma parte del gran enigma que es Caracas, cuyos habitantes y visitantes están condenados a nunca poder desenmascararla.

“¿Qué extraordinaria aventura puede ser, y lo comento, con cincuenta años de amor y pertenencia, vivir en una ciudad sin fachadas representativas?... la ciudad que aún no hemos terminado de construir y mucho menos de disfrutar, se encierra en sí misma y renuncia a la fachada. Es una ciudad privada. Las casas se enorgullecen por dentro e ignoran al paseante”. [8]

De igual parecer es el periodista José Carvajal para quien Caracas es una urbe que niega posibilidades al transeúnte. “La administración de la ciudad es la que ha dado la espalda al peatón, desde la época modernizadora cuando se construyen las grandes autopistas, proceso que privilegió la consolidación de las conexiones urbanas para los vehículos y no para sus ciudadanos. Ello derivó en que muchas zonas caraqueñas perdieran vitalidad. La Francisco Fajardo partió en dos ejes Norte – Sur a la metrópoli y la incomunicó. Aunque hoy día se encuentran ejes Norte – Sur como en la Av. Baralt, donde confluyen y se comunican una cantidad importante de parroquias y sus moradores”. [9]

Justamente es la visión del peatón, de la que se vale el escritor de teatro para redescubrir el rostro de la cotidianidad caraqueña y así reivindicarla ante la manida historia oficial. Para ello apela a la sensorialidad: “Un día, en mi infancia, extravié el dinero del pasaje y tuve que caminar desde el centro hasta el Oeste, en una pericia de seis horas. Recorrí la patria, que como todo el mundo sabe queda a media cuadra de la Plaza Bolívar, atravesé las bisuterías del viejo Cine Rialto donde solía comprar caramelos, presencié el enigma del fakir Urbano…, y la ciudad me desembocó como una piedra errática en el arcano sector Federal, donde podían contemplarse ángeles de prominentes pezones y banderas de bronce conmemorativo, amén de un pajarraco marmóreo que, según mi padre, representaba el futuro y tal vez la nacionalidad (…)

Quiero decir que esta marcha hacia el Hades, se parece en mi caso de caraqueño a la ruta de Orfeo, salvo la intención de Eurídice. Puedo evocarla por sonidos, por los ladridos, por las voces, por los latidos del corazón, por mi intimidad amenazada en esa aventura, pero jamás por la arquitectura que recorrí. Se trataba de un simple rumbo al Oeste, con la única intención de llegar al Oeste, y alojarme en la calle Argentina, entre 5ª y 6ª Avenidas, Quinta San Francisco, es decir hogar.” [10]

El actor Alejo Felipe, quien además de haber sido dirigido por Cabrujas en El Americano Ilustrado y algunas telenovelas, vivió en la misma calle Argentina del escritor , coincide en hacer ese viaje a la ciudad real a través de los sentidos: “Catia tenía un olor particular, como lo tenía cada zona de la Caracas de entonces (década del cincuenta al sesenta). Era una combinación de los humos de La Silsa, con los de Chocolate La India, con un aroma a reencauchadora y a humedad vegetal”. [11]

La Nueva Caracas
Si algún sitio reivindicó en José Ignacio Cabrujas el sentido de ser caraqueño, ese fue Catia, no obstante su contradictoria actitud de paria. Allí los inmigrantes principalmente europeos, llegados entre los cuarenta y cincuenta, encontraron cobijo a su desarraigo. Los aires de progreso le bautizaron con el pomposo nombre de “Nueva Caracas”, lugar semi rural en el que el sastre José Ramón Cabrujas levantó su casa-taller. Una construcción que su hijo siempre consideró inconclusa, pues todo el tiempo la modificada, ampliaba, remodelaba, al ritmo de la metamorfosis que sufría toda la parroquia y Caracas completa.

Recuerda Alejo Felipe que la calle Argentina aún conserva esa particularidad de construcciones de tres pisos, donde la planta baja era destinada al negocio del isleño o italiano de turno, el segundo funcionaba como pensión y el tercero a la residencia del dueño. En muchos casos lo coronaba una platabanda. El actor rescata de este sector los aires de sana vecindad que entonces se respiraba. “Todo el mundo se conocía, los mismos personajes, mi tío Benito Vargas isleño repartidor de hielo, el barbero sevillano Cirilo, el italiano de los buenos cafés expresos”. [12]

La vivienda de los Cabrujas aunque sí tuvo su azotea, se quedó en un primer nivel, y será en ese tope abierto a las estrellas el lar donde el entonces adolescente descubrirá su pasión por la literatura romántica, los clásicos sinfónicos y se iniciará en el arte amatorio como en el de la escritura, vivencias que luego compartía con sus amigos de la Plaza Pérez Bonalde, entre los que se encontraban César Bolívar (cineasta), Jacobo Borges (pintor), Oscar Guaramato (periodista), y Oswaldo Trejo (escritor).

En este territorio de clima generoso, de excursiones a los cerros cercanos a El Junquito, de paseos a la laguna, el entonces pueril y tímido muchacho se deslizará 16 años moviéndose a sus anchas. Allí, afirma, sí le fueron útiles los espacios públicos. Sobre el “ágora” en que se transformó la “Pérez Bonalde” dijo Cabrujas: “La plaza  era el lugar donde fingíamos y a medida que pasaba el tiempo fingíamos más, nos hacíamos más teóricos, más comunistas, más estetas, más conocedores, más gastrónomos, más mujeriegos…sin que eso fuera verdad, sin que eso fuera una experiencia. Éramos unos sofistas, unos retóricos, creíamos que el verbo suplantaba la realidad y nos daba poder. No éramos honrados pero al mismo tiempo, en nuestro descargo debe decirse, éramos más angustiados y todo eso lo vivimos sabiendo lo que vivíamos, sabiendo que lo que nos faltaba era grave y en verdad buscábamos que nos sucediera. Eso me lo concedo y se lo concedo a la gente de la Plaza Pérez Bonalde”. [13]


El antihéroe de la periferia
El otro espacio público al cual se entregó Cabrujas sin reserva alguna fue el cinema. La Catia de entonces contaba con el Cine Pérez Bonalde, donde descubrieran el amor imposible Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, el España, dedicado a la filmografía mexicana y todo su esplendor dorado, y el Esmeralda, situado en la “zona de tolerancia” de la parroquia y donde quedó hechizado por la vanguardia fílmica de Luis Buñuel, cuya película “Subida al cielo” lo convenció de que se puede hacer arte con escasos recursos[14]. Felipe suma a este inventario las Salas Catia, Propatria y Venezuela, en total seis pantallas que nutrieron del imaginario cinematográfico de los habitantes del sector.

Las calles de Nueva Caracas fueron recorridas por el intelectual, quien las describió como un gran bazar iraní, el alboroto que allí ocurría, los árabes con sus quincallas y su mezquita al final de la Plaza Catia, los obreros italianos y sus trattorias, los españoles y portugueses con sus panaderías, incluso checoslovacos en el inicio de la fabricación de pinturas.

Como bien señala el autor “Catia se autoabastecía de símbolos, de mitos de vivencias” que sin duda han pasado a formar parte de la cosmogonía del caraqueño, de ese significante que a juicio de Colette Capriles es necesario para construir ciudadanía. Dice la investigadora: “…el ciudadano moderno está signado por la diferencia, por su individualidad, y se construye no solo hablando, sino intercambiando… Se construye no en un foro sino en un mercado…” 13

Alejo Felipe apunta por su parte que otra manera del dramaturgo resemantizar lo venezolano y en lo particular lo caraqueño, fue mostrar la forma como vivía la gente decente de la época a través del lenguaje universal de sus piezas teatrales. Por ejemplo, la casa y los personajes de Profundo [15] “bien pudieran ser ubicados en las parroquias de San José, La Pastora, Lídice o el sector Propatria de Catia de una Caracas costumbrista y creyente de principios de siglo XX”.

Los “estímulos culturales” son los que quedaron cortos en la Catia de Cabrujas, de allí que antes de cumplir los veinte años, buscando resolver además la profunda contradicción que le producía vivir en la periferia y estudiar en “el centro del poder”, en la esquina de Jesuitas en el colegio San Ignacio de Loyola, se trasladó a otras geografías urbanas de las que también se nutrió. Residir en las parroquias de San José, Altagracia y Los Rosales, estudiar en el Fermín Toro cercano a El Calvario, ser miembro del Teatro Universitario en la Universidad Central de Venezuela, del Nuevo Grupo en la Alta Florida y escritor de telenovelas en la RCTV en la esquina de Bárcenas, por mencionar algunas de sus coordenadas vitales, alimentaron en años posteriores su obra teatral, televisiva, ensayística y en especial su mirada de “villano”, es decir  de habitante de esa villa aún por venir, la otra Nueva Caracas.-





[1] Ahumada, Yoyiana, Seminario Cabrujas: ese ángel terrible. Vigencia de un diálogo con el país, Fundación para la Cultura Urbana. Caracas, Marzo - Agosto de 2005.
[2] Hernández, Tulio (Invitado), Seminario Cabrujas: ese ángel terrible, dictado por Yoyiana Ahumada, Fundación para la Cultura Urbana. Caracas, Julio de 2005.
[3] Cabrujas, José Ignacio. La ciudad escondida en Caracas en 20 afectos. Edición del Museo Jacobo Borges, 1999. Pág. 20
[4] Carvajal , José. Editor asociado del Semanario En Caracas, entrevista, agosto 2005.
[5] Socorro, Milagros. Catia a tres voces. Fundarte, Colección “Rescate”, No 12. 1994. Pág. 60
[6] Capriles, Colette. El silencio de la ciudad. Revista Bigott No 50. Septiembre, 1999. Pág. 122.
[7] Cabrujas, José Ignacio. El Estado del disimulo en Estado y Reforma. COPRE, Caracas 1988. Tomado de elmeollo.com webpage 5.
[8] Cabrujas, José Ignacio. La ciudad escondida en Caracas en 20 afectos. Op. Cit. Pág. 21
[9] Carvajal , José. Editor asociado del Semanario En Caracas, entrevista, agosto 2005.
[10] Cabrujas, José Ignacio. La ciudad escondida en Caracas en 20 afectos. Op. Cit. Pág. 18
[11] Felipe, Alejo. Actor venezolano de teatro y televisión. Entrevista, agosto 2005.
[12] Felipe, Alejo. Actor venezolano de teatro y televisión. Entrevista, agosto 2005.
[13] Socorro, Milagros. Catia a tres voces. Fundarte, 1994. Op. Cit. Pág. 72
[14] Socorro, Milagros. Catia a tres voces. Fundarte, 1994. Op. Cit. Pág 63
[15] Cabrujas, José Ignacio. Profundo. Editorial Tiempo Nuevo, colección Letras Venezolanas. Caracas, 1972.