viernes, 2 de agosto de 2024

Estética de la Distracción,

estética de lo banal

David De losReyes

Serie Vegetalis Viridis Laminate
RSV/DDLR2024


I

Dentro de nuestro estadio cultural y la interacción con los dispositivos de comunicación a todo nivel, nos encontramos en la situación del triunfo de lo estético en todos lo niveles que cualquier cosa pueda ser tomada como arte. Por ello, la estética no pasa por debajo de la mesa para cualquier proceso de la línea d producción o de marketing.  Lo digital nos ha llevado a establecer un mundo desmaterializado. El arte, como ha visto ya hace varias décadas Michaud, se ha evaporizado. Debemos pensar este estadio a la realización del arte desde otra perspectiva. Más que la producción material de un objeto artístico, la infinita e incansable presencia de la imagen que nos desmaterializa al mundo en una representación virtual. Así respiramos y vivimos sumergidos en una atmósfera estética que ha invadido toda circunstancia, a nuestro mundo y nosotros mismos, nuestro cuerpo y nuestras mentes. Es la búsqueda y la impedancia del sentido de lo bello en todo lo que vemos, tocamos, olemos, y masticamos. Es una sobreabundancia de una perspectiva que reafirme un carácter emocional de aceptación a través de un recurso estético que ya no es lo característico de lo que se llamó arte en los tiempos pasados. El arte era el reino de lo bello. Ahora nos vemos que todo busca adentrarse en el reino de lo bello y el capitalismo no ha dejado de pasar este efecto en todo lo que toca y en todo lo que produce.  Lo bello como un elemento inconsciente para todo público al interactuar con cualquier cosa o evento en el que esté presente, bien por la vía de la realidad del consumo virtual o bien por la realidad del consumo material.

Se ha dejado desplazada la noción de belleza que acuñó Kant (siguiendo a toda una tendencia del siglo XVIII), y es que la relación estética, era una relación sin otro fin que para sí mismo y desinteresada. Y afirmaba Kant que lo bello era aquello que tiene un abordamiento universal por el público que lo perciba, y no debía tener un definición previa particular o determinada. Lo bello era lo que gusta universalmente sin concepto.  La belleza se encontraba dentro de los límites del arte o de una experiencia sublime con la naturaleza. Eso ha cambiado. Eso prácticamente ha desaparecido por el triunfo de la estética en toda nuestra percepción de lo banal. Lo banal se pudiera categoriza como una belleza que se desprende de todo lo que el marketing, la sociedad de consumo toca para presentarse y afectar nuestra sensibilidad. El diseño, en todas sus ramificaciones industriales o no, ha sido un buen agente propagador de este sentido de lo bello seductor como cualidad de todo objeto producido masivamente hy dirigido al hipoerconsumo. La estética ayuda al gusto masificado. Ahora las masas tocan las riveras del gusto por lo bello sin mayor requerimiento de formación sino de consumo y a través de la hiperpublicidad en todo momento y dispotivo, y de aceptar la construcción corporal de una docilidad sensible ante los lamparazos lumínicos que nos dan el persistente y obsesivo mundo de las redes y de lo virtual. La belleza se ha desmaterializado, se difumina, se ha pasado a un estado vaporoso electrónico de bits. La belleza, si podemos hablar de este modo a la seducción líquida de los medios, en tanto impresión pasajera entorno a la red con la que interactuamos y nos devuelve una belleza de la atracción hipnótica iconológica.

Esto nos lleva a pensar con la desaparición de la necesidad del arte, de su ser ahí, para utilizar la manida expresión heideggeriana, para ir a encontrarnos con el origen de la obra de arte.  Si existe es tan sólo para generar una experiencia difusa, sin contemplación, indefinida, sin exigencia de penetrarla para su juicio estético, sino un roce contingente, que se queda en la indeterminación y gracias a una fácil accesibilidad continua. Una relación estética que viene a ser una comunicación sentida más no consciente. Es la permanente conexión ansiada en el vacío de la mente en movimiento iconocinética.   

Sin embargo, a principios del siglo XX, con todo el movimiento artístico de las vanguardias, se vino a encallar en un arte que tenía como fin reemplazar, sin querer queriendo, toda la tradición del arte presencial anterior en todas sus formas. No sólo por la reproductibilidad técnica del arte, como lo vio Benjamin, sino por la idea de una ampliación del arte a partir de los ready-made, con Duchamp a la cabeza.  Surge una nueva dimensión del arte, del concepto de arte ampliado. ¿En qué se basó esto? Como bien se sabe, se tomará a los proyectos artísticos como lo objetivo, los conceptos de las obras, sus dimensiones intelectuales del acto creador, su lógica de construcción y su efecto artístico como aquello que reemplazará a la obra en tanto realidad presencial.

Ello dará pie para la aparición de un arte sociológico, que toma en cuenta las condiciones situacionales de la existencia de la obra, pero llevándola a una deconstrucción a partir de una investigación que traspasa hacia un desmantelamiento de las partes dando evidencia de sus elementos constitutivos artísticos. ¿Cuáles elementos serán esos? Si en el caso de un cuadro, implicará su deconstrucción en la medida que se reduce a sus elementos simples: canvas, tela, colores, firma, marco, etc.). Y esto se puede aplicar en cualquier obra. Se trata de reducirlas a sus elementos estructurales simples.

Este desjuntamiento de la obra por los cauces artístico del deconstructivismo  en sus componentes materiales, conceptuales, concepto, actitudes y aptitudes artísticas, el cuerpo  del artista inmerso en la obra como elemento requerido, su medio de existencia nos lleva a este desconyugamiento de la obra. Decantando en arte conceptual, minimal art, body art, land art y performance art. Esta mutación también toca a la personalidad del artista. De ser pintor, compositor, escultor, se pasa a coquetear y coexistir con arquetipos profesionales de otras ramas, entrando a una primera aproximación a una transversalidad y multi/hiper/inter relación  con la del chaman, el performer, el accionista, el conceptual, el minimalista, entro otros. Sin dejar de tener determinados compromisos político con otros campos de la estética artística: situacionistas, feminismo, ecologistas, terroristas del arte, hedonistas del consumo, con los hippies, etc. Pero en el transcurso del tiempo el artista está cada vez más alejado de aquella figura romántica a lo Van Gogh o Gauguin, en tanto artistas malditos, enfermos, marginados.  El artista ha venido a convertirse en un buen operador o mediador social, según la mirada de Michaud, que se interconecta con la mentalidad del hombre de negocios, del hombre de la comunicación, de ilusionista y de chamán. Un arte mas cercano a la moda, al video, al clip, al tiempo libre, al turismo, siempre como experiencias intensas y particulares, sin tener una búsqueda tocante a una existencia metafísica a la contingencia de la inercia cotidiana.

Es lo que ha conducido a un estadio en que nos topamos con una vaporización del arte, a un arte líquido, pasajero, que se amolda a las circunstancias de los imperativos estéticos de las modas, entrando a una plataforma del usufructo económico que viene agarrada apretadamente de la estética invadiendo todo terreno de seducción. En el mundo del consumo de datos,  del datismo (Baudrillard), la estética es un aliado  para la seducción y concentración de la atención en los modos agresivos, de IA no artística pero sí estética, dentro de nuestro intervalo  vital social. Muta la obra maestra de arte, entra en escena la obra de la estética multicultural, anticonolonialista o postcolonial, de objetos estéticamente masificados y enfocado al hiperconsumo, que ha venido a ocupar el sitial de la cúspide el sistema simbólico con los logos, la publicidad en un nuevo estadio hiperproductivista.  Antes de pensar que nos encontramos con la muerte del arte, lo que hemos entrado es con la demasía del arte, demasiadas obras de arte de múltiples diversidades y significados, quedando reducida su significación para solo venir a decantar en una estética de la distracción.  Con lo digital se inaugura otro estadio de esa actividad arqueológica del arte. El arte se evaporó en la cadena de bits, en las cadenas de arte del ready-made, donde al pecar por exceso de arte nos encontramos con al asfixia del arte por sobre producción e inmediates, perdiendo el público su capacidad de agudizar un gusto, una estética, un estilo. Todo es arte y nada es arte. Sólo diversión, experiencia estética del momento. Pase la próxima obra…

Con esto se llega al grado cero del arte, por decir así, vendrá a desdefinirse  y destetizarse la obra de arte, al perder los componentes tradicionales modernos de gusto, placer y belleza.  La  experiencia estética se ha trastocado en el sentido de lo que se entendía como experiencia estética artística tradicional, que estaba en contraste con un sentido y apreciación de lo que podemos conocer y vivir  como lo consagrado por belleza, por lo sublime, por la invención.

 

II

La estética de la distracción, que Benjamin observó al dejar de existir el aura, el culto a las obras únicas y al convertir los productos del arte en una producción en serie, gracias a su reproductibilidad técnica, se dio paso a convertir el escenario artístico de las obras en un ludismo permanente enlazado con el lenguaje bimario de lo virtual. Una distracción en los bordes de la estética que Michaud, refiere a un comportamiento surgido para ocupar un doble sentido del tiempo libre. Por un lado, una desestización de las obras en la medida que se entiende por estética a la exigencia  de una contemplación análoga presente en las obras maestras del arte. Y la distracción como un tiempo a solventar el vacío del no saber qué hacer. Es una experiencia distraída del usuario, del paseante ocioso por las calles y los escaparates, del transeúnte sin destino, en oposición del conocedor y del iniciado en la apreciación de las obras de arte. Es lo que recoge la frase de Benjamin citada por Michaud: A grandes intervalos en la historia se transforma al mismo tiempo que el modo de la existencia, el modo de percepción de las sociedades humanas (Michaud, 94). Lo que vendrá a referir que no hay obras de arte inmutables, sino que la esencia, el devenir de las sociedades y su historia, también llevará a construir una percepción común que las conduce a verlas de manera distinta al momento de su aparición. Dependerá la percepción de la obra de consustanciales transformaciones sociales a diferentes niveles, pero también a la aparición e introducción de los dispositivos técnicos con los que el hombre irá construyendo su cotidianidad dentro de la naturaleza digital.

¿Cuál ha sido la mayor transformación social del mundo a nivel global? El desarrollo de un público de masas, surgimientos de otras habilidades de trabajo, de otro tipo de agente productor, de una diferente percepción para  acercarse a lo llamado por realidad consensuada. Todo ello ha traído una fuente indetenible para un aumento de los dispositivos y los valores de distracción con qué contener el tiempo  aparentemente improductivo y libre. Transformando la política en espectáculo masivo que se conjugó con los niveles exigidos por las transformaciones de la evolución del capitalismo corporativista y sus tenazas de captación de la atención común.

Entramos desde hace tiempo en el elogio de las masas por las fabricas de sueños que nos aporta toda la industria de imágenes. Vivimos sumergidos en ellas, convirtiéndonos en seres permanentemente distraídos, anhelantes de nuevas imágenes, y a la vez el gusto por el ser cómodamente manipulados por ellas. El gran placer se nos abre ante nuestros ojos, oídos, ¿tacto? ¿paladar? ¿olfato? Que ininterrumpidamente nos convertimos en unas esponjas insaciables de estímulos, ¿experiencias? estéticas en todo momento.  La estética toma el control. La política es uno de los campos de la estética. Vivimos dentro de la burbuja exitosa de la seducción estética en todos nuestros confines existenciales. Un tiempo abierto a la recepción de la distracción.

Ya no queda ni el recuerdo de la contemplación estética de la obra, ni lo sublime ante los fenómenos magnificentes de la naturaleza. Miles de reproducciones de diferentes estandartes artísticos siempre se nos aproximan para su consumo. Miles de libros, de grabaciones, de fotografías, de filmes, de vídeos, de informaciones. Todas ellas trasegándose entre nuestro cuerpo y nuestra mente. Con los cambios técnicos el arte sufre una crisis irrecuperable. Sobre todo, cuando se pueden realizar obras de arte ayudadas por las tecnologías de la reproductibilidad casi instantánea, dejando de ser artísticas en el sentido del lugar que ocuparon en el pasado. El arte ha dejado de asociarse a un tiempo de calidad, de contemplación, de culto, de gozo sensible. Nos adentramos en las experiencias de la permanente liquidez de lo indetenible de la producción técnica en todas las expresiones que implican una sobra, un aire gaseoso con lo que se llamó arte. ¿Cómo llamarlo aún hoy? Creo que más que encontrar un concepto podemos aceptar que nuestra percepción, nuestra bombardeada sensibilidad, nuestra frigidez narcisista sensible del consumo contumaz, nos ha cambiado nuestra naturaleza ante esta fenoménica realidad  en se conjuga procedimientos artísticos tradicionales, con procedimientos tecnológicos aunados a dispositivos masivos, más el vértigo que imprime el ritmo de vida veloz dentro de nuestra esfera global. Como se ha dicho, ante todo esto descrito antes, ya no queda ni el recuerdo de la contemplación y el recogimiento estético. Viva la fábrica de orgías mediáticas de la distracción consumista  en el estadio del hiperdatismo galopante. 

jueves, 1 de agosto de 2024

 


David De los Reyes

 






TÍTULOS ACADÉMICOS

Ø Licenciado en Filosofía. Universidad Central de Venezuela. 1981.
Ø Master en Filosofía. Universidad Simón Bolívar de Venezuela. 1990.
Ø Doctorado en Filosofía. Universidad Simón Bolívar, 1998.
Ø Estudios y Trabajo Postdoctoral. Universidad Neuchatel, Suiza. 1998-2000

Ø Estudios completos de música en el Conservatorio "Juan  José Landaeta", 1977

ACTIVIDADES DOCENTES DESEMPEÑADAS


Profesor de los siguientes cursos y seminarios:

 Ø Fundamentos de Estética y Filosofía del Arte

Ø Historia del Arte

Ø Pensamiento filosófico contemporánea

Ø Filosofía antigua

Ø Ética Social

Ø Estética y Filosofía de la música

Ø Para una teoría genealógica del dolorØ Filosofía de la Comunicación

Ø Globalización y Comunicación

Ø Genealogía de la Sexualidad

Ø Filosofía Política: Una aproximación al Tirano en la Antigüedad clásica

Ø Filosofía Política:  J. J. Rousseau 300 años después

Ø Sobre la Fenomenología en Hegel

Ø Genealogía de la risa y el humor en la filosofía

Ø Dios y Estado en la filosofía de Thomas Hobbes

 

CARGOS ACADÉMICOS ADMINISTRATIVOS

Ø Docente de pregrado y postgrado de la Universidad de las Artes, en el Departamento de Estudios Transversales, Guayaquil, Ecuador, 2016 (actual).

Ø Miembro fundador del grupo de investigaciones REDINART, 2023, capítulo Universidad de las Artes - Guayaquil.

Ø Miembro del comité académico del Doctorado de Filosofía de la Universidad de los Andes, Mérida-Venezuela. 
Ø Profesor Titular en la Universidad Central de Venezuela, 1988-2014.
Ø Director del Departamento de Ciencias Sociales de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela: enero 1997 a diciembre del 2001.
Ø Profesor Maestría y Doctorado en Filosofía del Postgrado de la Facultad de Humanidades y Educación (FHE) de la UCV.2003-2007 y del Doctorado de Ciencias Políticas de la Facultad de Derecho y Política de la UCV, 2008-2010.
Ø Coordinador del Doctorado en Humanidades de la FHE de la UCV y colaborador del Doctorado de Ciencias Sociales (Facultad de Ciencias Económicas y Sociales –FACES-). 2004-08.

Ø Docente e investigador de la Universidad de Neûchatel (Suiza), 1998 -2000.
Ø Docente e Investigador del Centro de Investigaciones Estéticas del Doctorado en Filosofía de la Universidad de los Andes. Mérida. Venezuela. 2001-2014.
Ø Docente invitado por el Departamento de Humanidades de la Universidad Metropolitana. 1993-2016

 

 

LIBROS PUBLICADOS


Ø Medios, comunicación y poder. Nuevas Fronteras. AA/VV. David De los Reyes: “Construyendo una filosofía de la comunicación para los ¿nuevos? Tiempos”. Ed. UCV-Fundación Carlos Eduardo Frías. Caracas 1996.

Ø La Poética de la Lectura. David De los Reyes, capítulo de “Comunicación, múltiples escenarios, diversas confrontaciones”, AA/VV. Escuela de Comunicación Social, UCV, Caracas 1996.

Ø Traducción del libro: La Televisión: un peligro para la democracia de Karl Popper. Ladrona del tiempo, sirviente infiel de John Coundry. En: “Comunicación, múltiples escenarios, diversas confrontaciones”. AA/VV. ECS. UCV, Caracas 1996.

Ø El calidoscopio mediático. Ed. Comala.com, Caracas abril 2001

Ø Dios, Estado y Religión. Ed. Comala.com, Caracas, abril de 2002.

Ø Nietzsche, música y filosofía. Capítulo del libro “Sonidos y Pensamiento”. AA/VV. Comisión de Estudios Interdisciplinarios. UCV, Junio del 2002

Ø El Espacio y su gesto. Ed. Comala.com, Caracas, junio de 2003.

Ø El Concepto de Comunicación en la Filosofía Moderna Venezolana. Libro electrónico. Ed. Comunicación - Centro Gumilla, Caracas, 2005.

Ø Rompecabezas de una obra: Antonio Pascuali y su utopía comunicacional. Ediciones de la UCAB. Caracas 2009.

Ø De Religión.  Capítulo del libro “Suite Hobbesiana. Cuatro Ensayos: Imaginación, antropologia, poder y religión” AA/VV. Fondo Editorial de Humanidades. UCV. Caracas 2009.

Ø Comunicación y Política: reflexiones inoportunas. Capítulo en: “Pensamiento Político Contemporáneo”, AA/VV. Ed. Porrúa, México 2011.

Ø Aproximación a una Genealogía del Dolor. Ed. Unimet, Caracas, 2013-14

Ø Política y comunicación, capítulo del libro “Pensamiento Político Contemporáneo. Corrientes fundamentales, AA/VV. Ed- Porrúa, México. 2016.

Ø Del Antropoceno al Antropobsceno capítulo del libro “Debates sobre la investigación en artes”, AA/VV. Ed. ILIA-UARtes. Ecuador, 2017.

Ø El sonido en la escena. Capítulo del libro “Teatro: ideas, experiencias y reflexiones”. Ed. Uarte. Ecuador, 2019

Ø De Tiranos. El Tirano en la filosofía de la Grecia antigua. Ed. Amazon. Ecuador, 2020

Ø La Escucha Líquida. Capítulo del libro “¿Escuchaste eso? Entre habilidad y estética”, AA/VV. Ed. Uartes. Ecuador, 2022

Ø De Estética. Ensayos sobre estética, arte, naturaleza y virtualidad. Ed. Amazon. Ecuador, 2021.

Ø El sonido, el silencio. Ed. Amazon. Ecuador, 2023.

Ø La Razón no es un hueso. Una perspectiva del pensamiento de Hegel. Ed. Amazon. Ecuador, 2024.

Ø Dios, Estado y Religión. Una aproximación al pensamiento de Tomas Hobbes, 2da edición revisada. Ed. Amazon, 2024.

 

Observación: Además ha publicado múltiples artículos en revistas internacionales y nacionales arbitradas de reconocida trayectoria científica.


GRABACIONES MUSICALES:

Ø América y la Guitarra. Venezuela. Sello LYRIC, 1989

Ø Valses de Antonio Lauro, Raúl Borges y obras de Jorge Benzaquén. LIRIC, 1990.  https://sincopa.com/classic/cdinfo_class/dreyes_01lauro.htm

Ø Guitarra Romántica. Venezuela. Sello LYRIC, 1991.

Ø Venezuela en seis cuerdas, Venezuela, sello Liric, 1992. https://www.discogs.com/es/release/13389101-David-De-Los-Reyes-Venezuela-En-Seis-Cuerdas

Ø Romanza. Guitarra y Flauta. Eduardo Soto, flauta. Venezuela. Sello LYRIC. 1994.

Ø Obras de Antonio Lauro, Venezuela. Sello LYRIC, 1995.

Ø Obras de Heitor  Villa-Lobos, Venezuela. Sello LYRIC, 1997. https://www.discogs.com/release/13402535-David-De-Los-Reyes-Obras-de-Heitor-Villa-Lobos

Ø Barroco, Venezuela, 2006. https://www.discogs.com/release/16139258-David-De-Los-Reyes-Barroco

Ø Suites Barrocas, Venezuela, 2008. https://www.discogs.com/release/16139208-David-De-Los-Reyes-Suites-Barrocas

 

 

 

 

INVESTIGACIONES REALIZADAS EN UARTES, Ecuador

 

Ø NATURALEZA, ESTÉTICA Y FILOSOFÍA, 2017-2018. DIRECTOR

Ø JOSEPH BEUYS Y SU CONCEPCIÓN DEL ARTE Y LA POLÍTICA. 2018 – 2019. DIRECTOR

Ø LÍMITES Y FRONTERAS CONCEPTUALES SOBRE ARTE Y EMIGRACIÓN. CONFRONTACIÓN DE LA EMIGRACIÓN EN EL ARTE. CREACIÓN VISUAL Y ESTÉTICA DE LA EMIGRACIÓN. UNA PROPUESTA CONCEPTUAL DE CREACIÓN ARTÍSTICA Y TEÓRICA ENTRE EL ARTE LA EMIGRACIÓN. 2021 – 2023. DIRECTOR

Ø ARTE Y MIGRACIONES EN AMÉRICA LATINA. 2019 – 2021. CO-INVESTIGADOR

Ø INTERSECCIONES CULTURALES: INVESTIGANDO LAS PRÁCTICAS TRANSVERSALES EN ARTE, CULTURA Y SOCIEDAD, en curso, 2023. PROYECTO DE INVESTIGACIÓN ARTÍSTICA: “REDES SOCIALES VEGETALES” CO-INVESTIGADOR

Ø (INTER)SUBJETIVIDADES Y (DE)CONSTRUCCIÓN SONORA. ESTUDIOS SOBRE SÍNTESIS, ACÚSTICA Y LA MUSICOLOGÍA DE LA GRABACIÓN Y LA PERFORMANCE. FASE 2, en curso, 2023. CO-INVESTIGADOR

 

CONTACTO:

Correo institucional: david.delosreyes@uartes.edu.ec

Correo personal: ddlreyes@hotmail.com

Blog electrónico: filosofiaclinicaucv.blogspot.com. Publicación mensual desde el año 2008 hasta el presente.

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lunes, 3 de junio de 2024

  

Hannah Arendt y la tiranía

David De los Reyes



Imagen: Arquitecturas Celestiales Vegetales. Proyecto Redes Sociales Vegetales, 
DDLR2024-mayo


 Hannah Arent nos presenta un interés por el concepto de tiranía en su ensayo ¿Qué es la autoridad?  Del tema de la autoridad y la tiranía. Nos da ciertas diferencias entre ambos conceptos. Lo encontramos al referir que la tiranía y el gobierno autoritario no son lo mismo, el tirano gobierna conforme a su voluntad y a su interés, mientras que el más draconiano de los gobiernos autoritarios está ligado a las leyes: sus actos son controlados por un código del cual su autor no ha sido un hombre, que al igual que en el caso de las leyes naturales, son concebidas por Dios. La idea de la autoridad de un gobierno autoritario es siempre una fuerza exterior y superior al poder que le es suyo; es siempre este origen, de esa fuerza exterior que trasciende el dominio político, que las autoridades obtienen autoridad, es decir, su legitimidad, y ello es lo que viene a limitar su poder. (Arendt, 1972:128s).

La tiranía y el totalitarismo son gobiernos que han sido nuevamente identificados como idénticos o muy parecidos. Sin embargo, Arendt advierte que hay diferencias entre la tiranía y la dictadura, por un lado, y la dominación totalitaria por otro, diferencias que no son menos distintas que las que puedan existir entre autoritarismo y el totalitarismo.

Para esbozar su concepción sobre los distintos enfoques de sistemas autoritarios requiere más de separarse de las concepciones globales y entrar a prestar atención sobre el aparato de gobierno, las formas técnicas administrativas y la organización del cuerpo político. Esta pensadora hace una síntesis de las diferencias técnico-estructurales entre los gobiernos autoritarios, tiránicos y totalitarios recurriendo a la imagen de que son tres modelos diferentes (Arendt, 1972:130).

Todas las teorías políticas que tratan a la tiranía están de acuerdo en asimilarla rigurosamente a las formas igualitarias de gobierno; el tirano es el dirigente que gobierna sólo contra todos, y los todos           que el oprime son todos iguales, es decir, igualmente desprovistos de poder. Arendt recurre a la imagen de la pirámide del poder para establecer una comparación con los regímenes en que se concentra el poder en la suma de la pirámide y a medida que se desciende cada nivel tiene un menor poder que la que la precede en dirección a la cima, pero un mayor a la que está por debajo de ella. En el caso de la pirámide de la tiranía ocurre que en los niveles intermediarios entre la suma y la base hayan sido destruidas, de tal manera que la cima pareciera suspendida, sostenida solamente por las proverbiales bayonetas, más allá de una masa de individuos señaladamente aislados, desintegrados y completamente iguales. La teoría política clásica excluye totalmente al tirano de la humanidad y lo llama como un lobo con figura humana (Platón), a causa de esta situación de estar en contra de todos, hecho que el mismo ha establecido erigiendo una distinción de ruptura entre sus gobernados y el gobierno de uno solo, al cual Platón sigue llamando indiferentemente monarquiía (mon-arkia) y tiranía, y las diversas formas de realeza y basileía (Arendt, 1972:131).

Por la oposición a esos dos regímenes, autoritario y tiránico, la imagen adecuada del gobierno y de la organización totalitarias le parece ser la estructura de la cebolla, al centro de la cual, en una especie de espacio vacío, está situado el jefe, en la cual el integra el cuerpo político como en una jerarquía autoritaria, o en la que el oprime a los sujetos, como un tirano, lo hace del interior al exterior. Todas las partes, que son extraordinariamente múltiples, del movimiento. Las organizaciones de simpatizantes,  las diversas asociaciones  profesionales, los miembros del partido, la burocracia del partido , las formaciones de élite y las policías, están relacionadas de tal manera que cada una constituye un bloque en una determinada dirección, y el centro en el otro, de otra manera dicha,  juegan el rol  del mundo exterior normal para un estrato, y el rol del extremismo radical por otro.la gran ventaja de este sistema  es que el movimiento  forma en cada uno de sus lados, igual en el cuadro de un régimen totalitario, la ficción de un mundo normal  y al mismo tiempo la conciencia de ser diferente de ese mundo, más radical que él. Así los simpatizantes de  organizaciones de cuadros, en que las convicciones no difieren sino en intensidad de aquellos miembros del partido, encuadran a todo el movimiento, le estructuran un rostro tramposo de normalidad al mundo exterior, de hecho, de su ausencia de fanatismo y de extremismo, mientras que al mismo tiempo ellos representan el mundo normal para el movimiento totalitario en que los miembros llegan a creer que sus convicciones no difieren  sino en grado de aquellos otras gentes, de manera que ellos no  tienen  nunca la necesidad  de informar del abismo que separa su mundo de aquel que lo envuelve realmente. La estructura de cebolla permite al sistema ser, para su organización, la defensa de choque ante la amenaza de la factualidad del mundo real (Arendt, 1972:132).

Políticamente hablando, encontramos tendencias que tienden a suponer que en el mundo la autoridad está próxima a desaparecer y no solo en los sistemas tomados como autoritarios sino también en el mundo libre, y que la libertad –es decir, la libertad de movimiento de seres humanos-, está amenazada por todas partes, igual en las sociedades libres y no esta radicalmente abolida sino en los sistemas totalitarios más no en las tiranías y en las dictaduras.

¿Cuáles fueron las experiencias políticas   que corresponden al concepto de autoridad y de dónde surgen?

“Para la polis el gobierno absoluto significaba la tiranía, y las principales características del tirano eran que el gobernaría por la violencia pura, que debía estar protegido del pueblo por una guardia personal y el exigía que los individuos se ocuparan de sus propios negocios personales y que ellos le dejasen a él el dominio de lo público. Esta última característica, en la opinión pública griega, significaba que destruiría completamente el dominio público de las polis –una polis que pertenece a un solo hombre no es una polis (Sófocles, Antígona, 737). - y al privar a los ciudadanos de esa facultad política s perderían la esencia misma de la libertad.  Otra experiencia en que la necesidad de dirigir y de obedecer sería la que surge por un estado de guerra, donde el peligro y la necesidad de dar y obedecer las decisiones rápidamente parecieran constituir una razón natural de establecer la autoridad.  Ninguno de esos modelos políticos, por lo tanto, pueden verdaderamente constituirse para ese fin. La tiranía presentada por Platón como por Aristóteles, el lobo en forma humana, y el jefe militar esta evidentemente ligado a una urgencia temporal para poder servir de modelo a una institución permanente.

A causa de esta ausencia de experiencia política válida sobre la cual fundar una exigencia gubernamental autoritaria, Platón y Aristóteles, cada uno a su modo y bien diferentes, se apoyan sobre las experiencias de las relaciones humanas encontradas en el hogar y en la vida familiar griega, donde los jefes de familia gobernaban de manera déspota, con un poder incontestable sobre los miembros de su familia y los esclavos de su casa. El déspota, a diferencia del rey, del basileús, que había sido el menor de los jefes de familia, y como primus inter parís, era por definición investido de un poder coercitivo. Sin embargo, era precisamente esa característica que convertía el déspota impropio a sus fines políticos, su poder coercitivo era incompatible no solamente con la libertad de los otros, sino también con su propia libertad. Por donde gobernase sólo había una relación, aquella del amo y del esclavo. Y el amo, según la opinión común de los griegos (que tenían la felicidad de ignorar aún la dialéctica hegeliana), no era libre cuando vivía entre esclavos, su libertad consistía en la posibilidad que tenía de salir de su casa y encontrarse con sus iguales, los hombres libres.  Por consecuencia, ni el déspota ni el tirano, uno rodeado de esclavos y el otro de súbditos, no podían ser llamados hombres libres (Arendt, 1972:139ss).

La autoridad implica una obediencia en la cual los hombres guardan su libertad, y Platón esperaba haber encontrado tal obediencia cuando, en su ciudad-estado, acordaba a que las leyes la condición de excelencia que volvería indiscutible su poder sobre el dominio público. Los hombres tenían al menos la ilusión de ser libres porque no dependían de los otros hombres.  Por tanto, el poder de esas leyes era interpretadas de una manera manifiestamente más despótico que autoritario, la prueba es que Platón a estado llevado en hablar de ellas en términos de asuntos privados domésticos y no en términos políticos, es decir, probablemente parafraseando: Una ley reina, sobre todo, la ley es el déspota de los gobernantes y los gobernantes son los esclavos de la ley (Platón: Las leyes, 715). En Platón, el despotismo, que tenía su origen en el hogar y su destrucción concomitante del dominio político tal que la antigüedad le comprendía permanecer en las utopías.

Es interesante señalar que cuando la destrucción se vuelve realidad en los últimos siglos del imperio romano, el cambio fue anunciado por la aplicación al poder público del término dominus que, en Roma (donde la familia también era organizada como una monarquía), tenía el mismo sentido que el término griego déspota. Calígula fue el primer emperador romano que consintió en ser llamado dominus, es decir, en recibir un nombre, que Augusto y Tiberio habían aún rechazad como una maldición y un insulto[1], precisamente por ello implicaba un despotismo desconocido en el dominio político, aunque conocido en el recinto privado del hogar familiar.

Las filosofías políticas de Platón y de Aristóteles han dominado todo el pensamiento político posterior, igualmente cuando los conceptos han estado envueltos sobre experiencias políticas tan disímiles a las de los romanos. Si deseamos no solamente mirar las experiencias políticas efectivas que recubren al concepto de autoridad –concepto exclusivamente romano, al menos bajo su aspecto positivo- pero también comprende la autoridad como los romanos mismos la han ya comprendido teóricamente, la transforman en un elemento de la tradición política de Occidente.

El parecido entre el filósofo-rey platónico y el tirano griego, como tipo de gobierno que pudiera implicar un peligro para el dominio político, pareciera haber sido entrevisto por Aristóteles.   La filósofa refiere que en un diálogo perdido de Aristóteles titulado sobre la realeza afirma no solamente no era necesario para un rey devenir filósofo, sino que sería un obstáculo para su cargo, pero es necesario a la vez que un buen rey escuchar a los verdaderos filósofos y seguir sus consejos. En términos aristotélicos el rey filósofo platónico como el tirano griego gobernaba para su propio interés y era para Aristóteles, no para Platón, una característica eminente en los tiranos. Platón no veía ese parecido porque para él, como para la opinión griega corriente, la principal característica del tirano era de privar al ciudadano de su participación en el espacio público político a un lugar en el mercado, donde pudiera mostrarse, ver y ser visto, escuchar y ser escuchado, de prohibir el ágora y la participación política, de confinar los ciudadanos al espacio privado de sus hogares, y de exigir de ser él el único de encargarse de los asuntos públicos. Dejaría de ser tirano si usara el poder en interés de los súbditos, como llegarían ciertos tiranos hacerlo.  Según los griegos, ser relegado al espacio privado de la vida familiar venía a estar privado de las posibilidades de la vida específicamente humana. En otros términos, las características mismas que demuestran fuertemente las condiciones del tirano de la república de Platón –la eliminación casi completa de la vida privada y la omnipresencia de órganos e instituciones políticas- impedían probablemente a Platón de reconocer su característica tiránica. Para él hubiera sido una contradicción en los términos de estigmatizar como una tiranía una constitución que no solamente no reducía a los ciudadanos a su hogar sino, al contrario, no le dejaba la menor parcela de vida privada. Por otra parte, al designar como despótico la dominación de la ley, Platón coloca el acento sobre su característica tiránica. Porque el tirano había supuesto siempre gobernar a hombres que habían conocido la libertad de unas polis y, al encontrarse privados de ella, eran susceptibles de revelarse, mientras que el déspota suponía gobernar a gentes que nunca habían conocido la libertad y eran por naturaleza incapaces de liberarse. Es como Platón dice: mis leyes, vuestros nuevos déspotas, no os privaran de nada que uds. no hayan legitimado con anterioridad; ellas están adecuadas a la naturaleza misma de los asuntos humanos y Uds. no tienen ningún derecho de revelarse en contra de su dominio, de la misma manera que el esclavo no tiene el derecho de revelarse contra su señor. 366-7.

 La razón por la cual Platón quería que los filósofos se convirtieran en dirigentes de la ciudad se encuentra en el conflicto entre los filósofos de la polis, o en la hostilidad de la polis a la mirada de la filosofía, hostilidad que probablemente permanecía escondido por un cierto tiempo antes de mostrarlo, con el proceso   y la muerte de Sócrates, que amenazaba directamente la vida filosófica. Políticamente la filosofía de Platón muestra la rebelión de la filosofía contra las polis. La filosofía proclama su voluntad de gobernar, pero no tanto en el interés político y de las polis (bien que no se puede negar la motivación patriótica de Platón que distingue su filosofía de la de sus sucesores en la antigüedad) que en el interés de la filosofía y de la seguridad de la filosofía.

Fue quizás con la muerte de Sócrates es que Platón comienza a descuidarse su persuasión filosófica, porque era insuficiente para dirigir a los ciudadanos, y en buscar otra cosa susceptible de contenerlos sin usar los medios externos de la violencia. Muy pronto en su investigación ha debido descubrir que la verdad, en todo caso las verdades que son evidentes contradecían el espíritu y que esa contradicción, bien que no haya tenido necesidad de violencia para ser efectiva, es más fuerte que la persuasión y la argumentación. El fastidio de la coerción por medio de la razón, sin embargo, es que solamente un pequeño número la asume, si bien se presenta el problema de saber cómo asegurar que un gran número de personas que entre la multitud constituyen el cuerpo político puedan ser sometidas a la misma verdad. Aquí, seguramente, hay que encontrar otros medios de coerción, y aquí aún hay que evitar la represión por medio de la violencia si no se quiere destruir la vida política tal como los griegos la comprendían. Esta es la dificultad central de la filosofía política de Platón, quedando como una aporía de todas las tentativas por establecer una tiranía de la razón. En República el problema se resuelve por el mito final de las recompensas y castigos en el más allá, mito al cual Platón mismo manifiestamente no cree y que no quería no más hacer creer a los filósofos. Esa alegoría de la caverna, en el medio de la República es para una pequeña élite o para el filósofo, el mito del infierno al final es para la multitud que no es capaz de acceder a la verdadera filosofía. En las Leyes, Platón se debate con el mismo problema, pero de manera contraria, esta vez propone un sustituto a la persuasión: una introducción a las leyes, en la cual su intención y su fin debían ser explicadas a los ciudadanos.

Estos han sido algunas observaciones sobre el carácter de una tiranía versus autoritarismo, relacionándolo con la perspectiva de Arendt y el entramado del tema con las posturas significativas de Platón y su propuesta utópica del filósofo-rey de su República aérea.

 

Bibliografía

Arendt, H. 1972: La crise de la cultura.  Ed. Gallimard, France.

De los Reyes, D. 2021: De Tiranos. Ensayos sobre el tirano en la filosofía antigua de Grecia. Ed. Amazón.com.

Platón: Obras Completas. Ed. Aguilar. Madrid, 1979. 

Wallon, H. : Histoire de l’esclavage dans l’antiquité. t.III, París, 1847.



[1] Era la casa imperial y no el emperador quien ganaba en poder, el despotismo que había sido siempre característico del hogar privado y de la vida de familia comenzó a dominar públicamente. Ver Wallon, H. 1847: Histoire de l’esclavage dans l’antiquité. t.III, París. Se encuentra una excelente descripción de la desaparición progresiva de la libertad romana bajo el Imperio en la medida que crecía el poder de de la casa imperial.

miércoles, 15 de mayo de 2024

  

Sobre las Jácaras del barroco español

David De los Reyes


Un lance en el siglo XVII (1866) óleo de Francisco Domingo Marques (1842-1920). 

La obra representa un duelo a espada ocurrido en el siglo XVII. Dominio público.  Wikipedia


El término referido en título de este ensayo se escribe indistintamente jácara o xácara[1]. En principio refiere a un género literario poético de la forma romance[2], luego pasa a ser integrado a las presentaciones teatrales satíricas del barroco, ligados a las coplas y poesías del Siglo de Oro español. De ahí partirá la fuente creadora de estas composiciones populares para todo el territorio hispanoamericano que luego se incorporarán a lo que llamamos por corridos. Desde la sociología podemos referir, de inicio, que están relacionados este género con el conjunto de personajes de la mala vida o al margen de los valores legales vigentes en la sociedad.

El término procede del árabe jaque[3], que significa malhechor, guapo, contrabandista, rufián, ladrón, hampón, fanfarrón, soldado valentón. Esta última figura soldadesca surge de la figura renacentista del miles gloriosus, pero también designará al criminal chulo, al que siempre le está vinculado una meretriz o prostituta, conocida por el término árabe de daifa o tronca que cuida y lo mantiene.  

Este género satírico aparecerá luego en los corrales de teatro[4], donde el público puede disfrutar en las comedias y los pide en los entreactos, en los que se presentaban bailes, loas, entremeses, y se filtrarán las composiciones de jácaras. Todos estarán relacionados con personajes de baja estofa, propios del hampa y al margen de la sociedad. La plenitud de esta forma teatral-musical alcanza su madures en 1650, hasta mitad del siglo XVII. El lenguaje que se utiliza es propio de ese submundo, conocido como romances de germanía (de germá: "hermano" en catalán/valenciano). Se destacan por su humor e ironía y el dominio de los bajos fondos, que por su hilaridad y manejo del sentido narrativo vendrán a expresar una crítica social. 

Una de las parejas famosas será la creada por Francisco de Quevedo[5], Escarramán y la Méndez. Miguel de Cervantes, en su comedia El rufián dichoso (I, 176-185), describe una jácara de esta manera:

Es un romance jácaro / que le igualo y le comparo / al mejor que se ha compuesto: / echa del hampa el resto / en estilo jaco y raro. / Tiene vocablos modernos / de tal manera que encantan; / unos bravos y otros tiernos; / ya a los cielos se levantan / ya bajan a los infiernos.


El jesuita y poeta José Antonio Butrón y Mujica (1657-1734) escribía:

Matan a diestro y siniestro, /matan de noche y de día, /matan al Ave María, / y matarán al Padre Nuestro.[6]

Desde la música podemos decir que la jácara,  el tañido que se toca para cantar o bailar (…) una especie de danza, formada al tañido o son propio de las jácara[7]  fue, desde el siglo XVII al XVIII, un estilo musical   de carácter instrumental. De esta forma, nos encontramos con jácaras para la guitarra de cinco órdenes (llamada hoy guitarra barroca), por los compositores Antonio de Santa Cruz, Gaspar Sanz, Francisco Guerau y Santigo de Murcia. Para el Arpa de dos órdenes las obras de Lucas Ruiz de Ribayaz. Para los teclados las de Juan Bautista Cabaniles y Antonio Martín y Coll.  En el Virreinato del Perú, tenemos a Roque Carutti (1682-1760), que compone en lima Según veo el aparato. Nótese que todos los compositores hispánicos de la época no la dejaron pasar desapercibida. La mayoría expresó su creatividad en esta forma de danza preclásica popular y de motivos alegres, rufianescos y fiestera.

Las jácaras que se cantaban en los corrales estaban acompañadas por guitarras o arpas, en tonos y cadencias populares, que invitaban a un acompañamiento rítmico de castañuelas y morteruelos (este era un juguete sonoro que consta de una esferilla hueca puesta en la palma de la mano  y percutida con un bolillo, obteniendo diversos sonidos con la comprensión del aire y el movimiento de la mano).

Respecto a sus características estróficas se usa la versificación del romance, cuartetas de octosílabos y rima asonante entre el 2do y el 4to verso, descripción en tono épico y burlesco de las aventuras y eventual castigo de un personaje del hampa, dudosa condición moral, que se dibuja como un transgresor social y un ser admirado por el estoicismo con el que acepta su destino. La jácara vendrá a presentar cierto color del heroísmo transgresor junto a una acidez de la ironía  que, en cuanto género hispánico, reflejó una actitud de la vida española de esos siglos referidos. Formaron parte de lo que se ha llamado literatura del hampa. 

 

Bibliografía

 

Álvaro Torrente, '¿Cómo se cantaba al "tono de jácara"?', en M.L. Lobato y A. Bèhue (eds.), Literatura y música del hampa en Los siglos de Oro (Madrid, Visor, 2014).

Diccionario de Autoridades: https://apps2.rae.es/DA.html

Felipe B. Pedraza: De Quevedo a Cervantes: Génesis de la Jácara. En: https://cvc.cervantes.es/literatura/aiso/pdf/07/aiso_7_008.pdf

José Domínguez Caparrós, Diccionario de métrica española. Madrid: Alianza Editorial, 2004.

Leonardo J. Waisman: Una aproximación al villancico-zacaras. En: https://www.academia.edu/11483185/Una_aproximaci%C3%B3n_al_villancico_j%C3%A1cara

María José Moreno Muñoz: La Danza Teatral del siglo XVII. Universidad de Córdoba. 2010.  En: https://helvia.uco.es/xmlui/handle/10396/3448

Miguel de Cervantes: Comedia famosa intitulada El Rufián Dichoso. En: https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/el-rufian-dichoso--0/html/ff31ea1a-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html

Wikipedia: Jácara: En: https://es.wikipedia.org/wiki/J%C3%A1cara. Visitado el 3 de feb 2024

 



[1] El término Xácara está relacionado con la copla o canción asturiana que es breve, alegre, sugestiva y picaresca que ocasionalmente se acompaña con música. De la que evoluciona a chácara, y luego en Hispanoamérica con la danza chilena chacarera. Ver: https://etimo_asturiano.es-academic.com/2668/x%25C3%25A1cara.

[2] En el Diccionario de Autoridades, en la voz de xácara refiere dos acepciones. Una que habla de ser composición poética, que se forma en el que llaman romance, y regularmente se refiere en ella algún suceso particular y extraño (negrillas mías). Y que su uso se encuentra, sobre todo, al ser cantada entre los jaques, de donde pude haber tomado su nombre. En: https://apps2.rae.es/DA.html . Visitado 13 de mayo 2024.

[3] En el Diccionario de Autoridades refiere la vox Xaque esto: XAQUE En la Germanía significa el Rufian. Lat. Leno, nis. Y cita a JUAN HIDALG. Rom. de la Germ. Rom. 1. Las armas que el xaque lleva/ diré en breve relacion, /baldeo largo, y tendido,/rodancho, y remollerón. En: https://apps2.rae.es/DA.html

[4] María José Moreno Muñoz nos refiere: La jácara  era otra de las  composiciones breves que ocupaban un lugar  en las representaciones teatrales (…) eran protagonizadas por  uno o varios cómicos representando las rivalidades y las fechorías entre los jaques (…) el nombre de jaque es tomado del lance de ajedrez del mismo nombre, utilizándose figuradamente para nombrar a personajes del hampa, gente de mala vida, acostumbrada a estar en constante actitud agresiva: de ahí que la palabra jácara se utilizara para designar al conjunto de estos rufianes y pícaros. El tipo de escenas son de hurto, disputas, hechos fuera de la ley por marginados de la sociedad: ladrones, prostitutas, presidiarios, pícaros. Los cantos los hacía algún actor o actriz del reparto que narraba tales fechorías de algún criminal que va luego tomando parte de la obra representada. La música y el baile estaban siempre presentes. Se anunciaba con el grito de ¡Jácara!  y el público solicitaba la continuación de la fiesta teatral. La Danza Teatral del siglo XVII. Universidad de Córdoba. 2010.  En: https://helvia.uco.es/xmlui/handle/10396/3448

[5] A Quevedo se le da el honor de haber sido el creador del género. Felipe B. Pedraza: De Quevedo a Cervantes: Génesis de la Jácara. En: https://cvc.cervantes.es/literatura/aiso/pdf/07/aiso_7_008.pdf . Visitado 4 de marzo 2024.

[6] Leonardo J. Waisman: Una aproximación al villancico-zacaras. En: https://www.academia.edu/11483185/Una_aproximaci%C3%B3n_al_villancico_j%C3%A1cara . Visitado 24 de abril 2024.

[7] Voz Xácara. En una de las seis acepciones que salen del término nos dice esto: XACARA. Se toma también por la junta de mozuelos, y gente alegre, que de noche anda metiendo ruido, y cantando por las calles. Dícese, porque por lo común andan cantando alguna xácara. Lat. Adolescentum cantantium turba nocturna. En Diccionario de Autoridades: https://apps2.rae.es/DA.html