jueves, 3 de abril de 2008


Heráclito y el logos physis

Theowald D’Arago Fiol



“Los griegos tienen un sentido innato de lo que significa “naturaleza”. El concepto de naturaleza que elaboraron por primera vez, tiene indudablemente su origen en su constitución espiritual. Mucho antes de que su espíritu perfilara esta idea, consideraron ya las cosas del mundo desde una perspectiva tal, que ninguna de ellas les pareció como una parte separada y aislada del resto, sino siempre como un todo ordenado en una conexión viva, en la cual y por la cual cada cosa alcanzaba su posición y su sentido. Denominamos a esta concepción orgánica, porque en ella las partes son consideradas como miembros de un todo. La tendencia del espíritu griego hacia la clara aprehensión de las leyes de la realidad, que se manifiesta en todas las esferas de la vida - en el pensamiento, en el lenguaje, en la acción y en todas las formas de arte (hacer) tiene su fundamento en esta concepción del ser, como una estructura natural, madura, original y orgánica... Esto se aplica también a la creación más maravillosa del espíritu griego, el más elocuente testimonio de su estructura única: LA FILOSOFÍA.”[1]


La concepción de la dignidad e individualidad humana, del hombre, en los griegos, está intrínsecamente unida a su concepción orgánica del todo, donde ésta individualidad es una parte de éste, y más aún la parte que sobre la base de la admiración y la observación buscará el argé, la génesis, o la genealogía, en los cuales se da la copertenencia del hombre con, y en el “COSMOS”.


El origen, el principio generador de las cosa, para los primeros filósofos presocráticos, como bien sabemos, está en la PHYSIS, pero, ¿qué es, lo que éste término realmente significa?.


“En realidad, el hecho de que se llame a estos nuevos hombres filósofos naturales o phisikoi (el término es relativamente tardío) pudiera parecer la expresión de un deslinde de intereses practicados por la idea misma de physis y que eliminaría automáticamente toda preocupación por lo Theoí... pero los testimonios conservados muestran aún claramente, con ser tan escasos, que esta manera de interpretar la actitud de los primeros filósofos, al parecer tan obvia, es una falsa modernización. Aun prescindiendo de todo testimonio, esta falsedad no puede menos de ser evidente para el filólogo, pues a este le basta reflexionar que traducir la palabra physis por nuestra palabra “naturaleza” o physikós por “filósofo natural”, no hace en absoluto justicia a la significación griega y es resueltamente erróneo. Physis es una de esas palabras abstractas formadas con el sufijo - sis que se hicieron sumamente frecuentes después del período de la última épica. Designa con toda claridad el acto de - phinai - el proceso de surgir y desarrollarse; esta es la razón de que los griegos la usaran a menudo con un genitivo, como en physis ta onta, el origen y desarrollo de las cosas que encontramos en torno nuestro. Pero la palabra abarca también la fuente originaria de las cosas, aquello a partir de lo cual se desarrollan y merced a lo cual se renuevan constantemente su desarrollo; en otras palabras, la realidad subyacente a las cosa de nuestra experiencia.”[2]


“La noción de” physis” (naturaleza) constituye el punto de partida de toda filosofía y la ciencia presocrática... La palabra” physis” viene del verbo ”phyo” que quiere decir “engendrar”. Es pues lo que engendra y, por lo tanto lo que existe primero, lo originario.”

“Aristóteles reprocha injustamente, nos dice Cappelletti, a los primeros filósofos de Jonia a partir de Tales, su interpretación de la physis, al entender por naturaleza una mera causa material “YLE”. “El problema central de la filosofía presocrática consiste en la búsqueda de un substratum eterno de los fenómenos, o en otras palabras de una sustancia universal... una causa total, ya que en su concepto de physis se hallan indistintamente representadas, no solo la noción de aquello “de lo cual” se hace el todo (materia) sino también de aquello “por lo cual” se hace (causa eficiente interna), la de aquello “gracias a lo cual es lo que es” (causa formal) y la de aquello “ para lo cual” es hecho y existe. (Causa final).” El vocablo physis lleva dentro de su complejo significado no sólo la idea “de lo que es originaria y fundamentalmente” sino también la noción de “el proceso por el cual lo originario se despliega en lo múltiple”, noción que se opone a la primera como la causa material a la formal, dentro de la metafísica aristotélica”. [3]


Para Cappelletti [4] hay que tener en cuenta, por otra parte, que: “Ni los primeros filósofos de Jonia ni el propio Aristóteles pensaron nunca en una causa eficiente externa del Universo, menos todavía en un creador “ex-nihilo”, y agrega, que hasta podríamos decir que physis representa también en los albores del pensar filosóficos de los griegos la idea de un creador inmanente del Todo”. (p. 62). Con lo cual podemos apreciar que physis no era para los griegos presocráticos ni materialismo, ni naturalismo y mucho menos metafísica, sino aquello desconocido, enigmático, que Anaximandro llamará apeiron, Parménides Ser y Heráclito Logos.

“Toda ontología es fenomenología”, nos acota Heidegger[5], porque según él no hay nada tras el fenómeno (la cosa), pero ¿no lo hay?. He ahí, la pregunta de la filosofía y que para nosotros nos retrotrae al mundo presocrático: Tales, Anaximandro, Anaxímenes, Parménides y particularmente a Heráclito, y al Logos Cosmológico no sólo como razón platónico - aristotélicamente, sino como enigma, en su sentido ontológico, que es como lo presenta nuestro Filósofo de Efeso. Y es a partir de ahí, de esa physis, que queremos “rever” o ver ontológicamente la Filosofía, desde la mirada del ser no substantivado como así lo ha hecho la Filosofía clásica a partir de Platón y Aristóteles; nuestros filósofos presocráticos lo hacen desde la physis como la hemos revelado en sus simientes, y en particular Heráclito desde la physis-logos, que es como nace ciertamente la Filosofía.


Para poder desarrollar nuestra investigación, la tensión de los contrarios la real armonía, “la tensión no dual”, (que es de donde parte todo, el hombre y su hacer, su Arte) nos es indispensable comenzar dejando sentado, el principio que rige todo para Heráclito, el logos del acontecer de tá pánta. Aunque filósofos, historiógrafos y legos han querido (pos-aristotélicamente) ver que en Heráclito hay una esencia humana, fuera del Logos; el fluir heracliteano, el devenir, lo que nosotros llamamos el tiempo, no da para esencias, sustancias, episteme alguna que no sea el Logos (physis) mismo en su llegar a ser, y el reconocernos en ese Logos, es lo que nos constituye ontológicamente.


Para nosotros este Logos es la physis, para Heidegger[6] : “el erguirse que brota, aquello que al desplegarse “permanece” en sí mismo. En esta fuerza imperante a partir de una unidad originaria (no dualidad), están contenidos y se manifiestan el reposo y el movimiento. En el pensamiento, esta fuerza imperante, es la presencia sometedora, y aún no sometida en lo que lo presente es, en tanto ser. Más esta fuerza imperante solo comienza a surgir, es decir, a descubrirse (aletheia) ocurre cuando la fuerza imperante lucha por apoderarse de sí misma en tanto está en el mundo. Solo por medio del mundo el ente se convierte en algo que es”.


Del develamiento del término physis depende nuestra proposición, y para ello debemos volver a Heidegger, como hemos acotado, por el hecho de que éste en su visión acertadamente no dual, da con el meollo del problema, pues cuando el hombre griego pensante está elaborando estos criterios, no lo hace separando materia, forma, causa eficiente y causa final, como posteriormente Aristóteles, ni mucho menos separando materia y espíritu. Para este hombre griego pre-socrático, por mucho que sea poeta, teólogo, antropólogo, etc. hay una integralidad, una no dualidad, (una no separación, aunque lo percibamos como separado, es decir como dual) entre lo que pueda no ser propio del erguirse, de lo que se manifiesta, de lo que permanece en el emerger de la tensión de los contrarios, de lo que mas tarde Aristóteles llamará materia, y la posteridad, naturaleza, como algo separado de lo que supuestamente no lo es; decimos supuestamente porque todo aquello que queda erguido, que permanece, como bien nos señala Heidegger, es lo que es la physis, para los pre-socráticos, y en particular para Heráclito y no así la materia o la naturaleza como especificidad separada del hombre, como nosotros consciente e inconscientemente la percibimos por obvias razones de aprendizaje metafísico posterior.


Para poder explicarnos la manifestación de la physis, en su plenitud y en medio de la forma de pensar de estos hombres filosóficos y su época, vamos a hablar de Tales, Anaximandro y Anaxímenes, paradójicamente desde la interpretación que de estos hace W. Jaeger; lo hacemos desde este autor y desde esta obra apoyados en su Paideia, como nos dice Mondolfo[7], calificando a Heráclito, distinguiéndolo de los pensadores anteriores, “como el primer antropólogo filósofo, definiendo su filosofía del hombre como el anillo interior de tres anillos concéntricos con los cuales se puede representar su filosofía, nos dice que el anillo antropológico está envuelto por el cosmológico, y este por el teológico; y que los tres anillos no pueden separarse uno de otro; no puede, sobre todo pensarse en el anillo antropológico independiente del cosmológico y del teológico. Heráclito al unificar el alma humana con el cósmico ” fuego eternamente viviente”, unifica también la ley cósmica con la ley humana; y con la religión cósmica del “gnomos divino” y viene a fundar en la norma del mundo, la norma de vida del hombre filosófico.


Como podemos observar en esta interpretación de Heráclito se capta la unidad de acción y pensamiento de nuestro filósofo, lo cual nos da fuerza para insistir en la no dualidad de aquellos primeros filósofos physicos pre-socráticos, y de su acepción de la physis como la hemos señalado; aunque también tendríamos que vernos con la apreciación de algunos intérpretes que no consideran a Heráclito como uno de los Physicos, por la misma razón, es decir por nuestras pre-concepciones ya aludidas.


Queremos acentuar que es a partir de este esclarecimiento que podremos abordar el problema que nos atañe en nuestra proposición, la tensión de los contrarios, como creadora y mantenedora de tá pánta, de la plenitud no dual.


W. Jaeger[8] señala: ”El hecho de que se llame a estos nuevos hombres, filósofos naturales o phisicoi (físicos) (el término es relativamente tardío) pudiera parecer la expresión de un deslinde de intereses practicados por la idea misma de physis y que eliminaría automáticamente toda preocupación por lo teoí. Al confinarse en los hechos comprobables por los sentidos, los jonios parecerían pues, haber tomado una posición ontológica que sería francamente, no teológica”.


Jaeger cree (y con razón) que los testimonios de los primeros filósofos, por su misma escasez han sido interpretados falsamente modernos, y hace su juicio sobre la base de lo que hemos acotado desde el principio en relación a la palabra physis, filosóficamente hablando; pues a este respecto nos dice: “basta reflexionar que traducir la palabra physis por nuestra palabra naturaleza o físicos por filósofo natural, no hace en absoluto justicia a la significación griega y es resueltamente erróneo”[9]; y subraya al igual que Heidegger que physis es una de esas palabras abstractas formadas con el sufijo “sis” que significa surgir, emerger y desarrollarse, junto con el verbo “phyo” que quiere decir engendrar. Es pues lo que engendra y, por tanto lo que existe primero, lo originario. A este respecto nos señala Cappelletti[10] : “de este significado se pasa enseguida al de “lo permanente” o ”lo que no cambia”, por oposición a las cosas que cambian y varían de continuo”. Y nos dice que podemos inferir con Burnett, que para los primeros filósofos physis equivalía al sustratum eterno. Debemos tener presente para poder diferenciar lo que es estrictamente filosofía de lo que no es, como nos dice Burnett[11] : ‘el problema fundamental del filosofar pre socrático consiste en la búsqueda de un sustratum eterno de los fenómenos, en otras palabras, de una sustancia universal’. Y continúa Cappelletti[12] : “Resulta así que la physis no es sólo la sustancia universal (es decir causa material de las cosas, según terminología aristotélica) sino también, al mismo tiempo principio de movimiento, (o sea, causa eficiente del universo según la misma terminología)”.


Nos es necesario recalcar, que para poder entender la distinción que de la filosofía se ha tenido, a partir de las interpretaciones de los doxógrafos e historiógrafos aristotélicos, lo que nos dice George Gadamer[13] cuando asevera que: ”El que cita interpreta, ya por la forma en que presenta el texto. Pues bien, todos los fragmentos recogidos en las colecciones de los presocráticos son citas aisladas que no han llegado a nosotros en un texto definido y completo, sino a través de Platón y Aristóteles, los peripatéticos, los estoicos, los escépticos, los padres de la iglesia - una gran riqueza de autores que citan y describen doctrinas con fines completamente diversos -”. Y es aquí donde insertamos nuestra interpretación, la filosofía nace como una plenitud, sin divisiones físicas ni metafísicas, sino en la armonía entre “contrarios”, engendrar emerger (physis), y lo que se oculta o queda oculto después de lo que se manifiesta, y que tanto Heráclito, como Parménides llaman; logos, uno, ser, el otro, y queda sujeto a lo que Heráclito hace dos mil quinientos años, y en la contemporaneidad Heidegger denominaron Enigma, en lugar de acceder a lo que posteriormente los interpretes de Aristóteles y el cristianismo llamarán metafísica.


Al respecto, Cappelletti[14] sin contradecir la real concepción de physis mencionada nos recalca: “Toda idea de una causa eficiente exterior a la materia, o trascendente al mundo (toda idea de creación en especial) era enteramente ajena al pensamiento de los primeros filósofos.


Cual es el interés nuestro, tratar de ver desde los pre-socráticos mismos y en particular desde Heráclito lo que nosotros ya no vemos, lo previo y lo posterior a los conceptos, a la construcción “lógica”, lo que en los pre-socráticos estaba latente, la existencia transpersonal de la no dualidad originaria. Llámese caos, lenguaje poético, agua, ilimitado, aire, ser, logos, comprensión pre-ontológica; esa experiencia generada por la toma de conciencia de la individuación (ser - ente), y que la escisión producida entre physis y logos, en y con el intelecto (pensamiento), rompiendo lo que en los inicios, era una no dualidad, una “alianza”, y que el logos en el sentido discursivo va a simbolizar más que a literalizar, como posteriormente hemos interpretado.


Según nos dice Narcís Aragay Tusell[15], G. Colli entiende el término physis no como naturaleza material (él traduce el término physis como nacimiento), sino como designación de una realidad “nouménica”. La physis es, pues, el origen oculto de toda apariencia fenoménica y el punto en donde se detiene el conocimiento discursivo, que puede ser aplicado a la representación: “physis krypthesthai phileie” (La Sapiencia Griega 1 de Colli)... Colli ve uno de los principales aspectos de la especulación pre-socrática: el carácter puramente alusivo, metafórico del lenguaje.


Como podemos apreciar, nuestra interpretación sobre la physis, entendida en su etimología, nos lleva a tratar de pensar el pensamiento presocrático, no desde Platón y Aristóteles como lo hemos venido decantando, sino intelectivamente, filosóficamente desde ellos mismos. (los presocráticos).




[1] Jaeger, W. (1.995) PAIDEIA. F.C.E. p. 9 y 10

[2] Jaeger, W. (1.992) LA TEOLOGÍA DE LOS PRIMEROS FILÓSOFOS, p. 26
[3] Cappelletti, A. (1.974) ESTUDIOS FILOSÓFICOS. S.V.F. Caracas, p. 63
[4] Cappelletti, A. Op.cit.
[5] Heidegger, M. (1978) ARTE Y POESÍA .F.C.E. .México ,p.10

[6] Heidegger, M. (1993) INTRODUCCIÓN A LA METAFÍSICA. Gedisa, Barcelona España , p. 63


[7] Mondolfo, R. (1.966). HERÁCLITO TEXTOS Y PROBLEMAS DE SU INTERPRETACIÓN. siglo XXl, México, p.355


[8] Jaeger, W. op. Cit. P. 26.

[9] Jaeger, W. op. Cit. 26
[10] Cappelletti, A. op.cit. p. 9
[11] Burnett, J. (1.958) LA AURORA DE LA FILOSOFÍA GRIEGA, London, p.10-11
[12] Cappelletti, A. op. Cit. P.9
[13] Gadamer, G.(1995) EL INICIO DE LA FILOSOFÍA OCCIDENTAL. Paidós Estudio. Barcelona. España, p. 37
[14] Cappelletti, A. op. Cit. P.9-10
[15] Aragay Tusell, N. (1.993) ORIGEN Y DECADENCIA DEL LOGOS. Anthropos. Barcelona, p.153


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