Del
Mito al (Dia)Logos
Del
Ditirambo al arte de la Tragedia
MauricioOrtín
Dionisos acompañado de un sátiro
1.
INTRODUCCIÓN
El
paso del Mito al Logos que da inicio a la Historia de la Filosofía en la Grecia
clásica es, también y simultáneamente, la metamorfosis del mito devenido en
arte. Tal situación, que pretende probar este trabajo, se expresará en dos momentos.
El primero, en el tránsito del ditirambo, en tanto ritual cultual, a la
tragedia, en tanto género literario y,
el segundo, en el significado del trasfondo trágico, valga la redundancia, de
la tragedia.
2.
EL PASO DEL MITO AL LOGOS
Más
propiamente, debiera llamarse "el paso del mito al diálogo", a ese
momento histórico en que la filosofía nace y desplaza al mito, ya que el mito
es, también, un logos. Mas, un logos que no admite disidencia; es decir, un
monólogo. El diálogo, por el contrario, supone la búsqueda de la verdad (lugar,
que había dejado vacante el Mito) a partir de la cooperación y/ o confrontación
de los logos de aquellos que tienen conciencia de la posesión de ésta facultad.
El paso del Mito al Diálogo implica, también, el paso de una forma totalitaria
de gobierno a una más democrática. El poder autoritario del Anax, es
reemplazado por la Asamblea; la cuál, diálogo mediante, produce la ley (el
logos). Otro suceso simultáneo a la aparición de la filosofía para tener en
cuenta, es la globalización del comercio (potenciado por la aparición del
dinero, como observa Aristóteles[1]).
Pues, entreveradas con las mercancías llegaron, también, ideas y costumbres
que, relajaron, sustituyeron o renovaron a las propias. El mundo griego, que ya
comienza a ser helénico, está forjando la profunda revolución, en todos los
órdenes, que hoy conocemos como Occidente.
EL
DITIRAMBO
El
ditirambo es un ritual, de contenido más lírico que dramático, en honor a
Dionisios, en el cual se invita generalmente a los dioses a que desciendan a la
tierra y asistan al canto del Coro para venerar al Dios de la fecundidad, de la
vegetación y de la vendimia. Las celebraciones se hacían al principio y al
final de la siega. El acto religioso comenzaba con una
procesión que seguía a una estatua de Dionisios llevada en un carro. Alrededor
de éste, coreutas que representan a los sátiros danzan, cantan y beben hasta
alcanzar un éxtasis místico. La población, sobre todos los jóvenes, participa
activamente en el rito.
LA
TRAGEDIA
El
término, tragedia, viene del griego: τράγος, macho cabrío; y ωδή, canto (el canto del macho
cabrío). La tragedia
es, antes que nada, un género literario dramático con una estructura bien
definida. Aristóteles, define la tragedia como
imitación (mimesis) de una acción (praxis) de carácter elevado y completo, con
una cierta extensión, en un lenguaje agradable (culto), llena de bellezas de
una especie particular según sus diversas partes.[2]
DEL
DITIRAMBO A LA TRAGEDIA
Es
Aristóteles, la principal fuente que hace derivar a la tragedia del ditirambo: "Esta
(la tragedia) comenzó ciertamente mediante improvisaciones, como también la
comedia; (10) la primera se originó con los autores de los ditirambos, la otra
con las canciones fálicas, que todavía perviven como instituciones en algunas
de nuestras ciudades. Y su avance desde entonces fue lento, a través de su
transformación y luego de superar etapas en cada paso.
Sólo
después de una larga serie de cambios el movimiento de la tragedia se detuvo al
alcanzar su forma natural"[3]
En
sus comienzos el ditirambo es un canto coral, estrictamente religioso, de
procedencia anónima o, si se quiere, divina, entonado por los coreutas;
quienes, estos últimos, no representan, sino encarnan a los sátiros[4].
Llamo la atención en este punto a la sutil pero importante diferencia entre
estos términos sinónimos. Representar es imitar a otro. Mientras que encarnar
es ser el otro. Platón, en este sentido condena al arte imitativo por ser una
apariencia de otra apariencia; por el contrario, tolera al "arte" no
representativo por ser los dioses, y no los rapsodas, los que se expresan a
través de éstos. En su metamorfosis hacia la tragedia, el ditirambo asume
después una forma escrita y normalizada.Su perfeccionamiento como género
literario fue obra de poetas griegos. Arión, en Corinto, (siglo VII AC), Laso
de Hermíone, Simónides, Píndaro y Baquílides escribieron ditirambos
perfeccionando el género. En el año 509 a. C., en Atenas, el ditirambo se
transformó en una disciplina competitiva más, de las dionisíacas.
Tespis,
director de un coro del siglo VI aC, creó el drama al distinguir dos secciones
en el coro de un ditirambo: el papel del personaje principal, y el del resto
del coro. Entre estos se estableció el diálogo que dió lugar a la tragedia y al
arte moderno, deslindándose así, definitivamente, del monólogo mítico del
ditirambo.
DE
LA RELIGIÓN AL ARTE BELLO
El
diálogo filosófico desplazó al mito en la que era hasta entonces, su principal
función: la de dar razón del mundo. El mito, para los que en él habitan, no es
otra cosa que la transcripción oral o escrita de la realidad. Es el logos o
verdad única de la que depende el orden del cosmos establecido por él mismo. La
presencia de otro logos significa, de
hecho, un cuestionamiento de la verdad mítica y, por ende, del poder político
que de ella emana. El diálogo, la asumisión de la capacidad racional por parte
de los griegos, arrebató al mito su principal función, la de establecer la
verdad. Sin embargo, vaciado de contenido, constituyendose hacia una pura forma
y desacralizado, el mito devino en algo nuevo y también valioso: el arte. El
descubrimiento de que el lenguaje poético, con independencia de su contenido,
se constituye como un valor y un fin en sí mismo, es un acontecimiento que merece
la condena de Platón. Este dedicará la mayor parte de sus escritos a combatir a
los que hacen uso y abuso de las licencias del lenguaje poético y/ o sofístico.
Aterrrado, tal vez, por nula seducción del lenguaje de la ciencia, ataca a
Homero y advierte sobre el poder alienador de su poesía. Aristóteles, en
cambio, no contrapone el lenguaje científico al poético como el lenguaje de la
verdad frente al de la apariencia. Más aún, lo distingue entre las ciencias
productivas como aquello que está hecho para agradar y que se tiene en más
estima que las otras, porque sus productores, los poetas, también son más
estimados por la sociedad. Lo cual, justifica la creación de una disciplina
autónoma que se encargue de su estudio. El escrito del estagirita,
"Poética", avanza en esa dirección cuando, por ejemplo, en la
definición de tragedia establece que, ésta, debe estar escrita en "un
lenguaje agradable (culto), llena de bellezas de una especie particular según
sus diversas partes".[5]
CONTRASTES
Y AFINIDADES ENTRE EL DITIRAMBO Y LA TRAGEDIA QUE MANIFIESTAN SU TRÁNSITO DEL
RITO AL ARTE
1-
La etimología del término, tragedia (tragoi: macho cabrío; y oda: canto) remite
al ditirambo, que era el canto de los coreutas disfrazados de machos cabríos.
2-
Las fechas de celebración ditirámbica del culto a Dionisio, principalmente, los
solsticios, son las mismas en las que se establecerán los festivales y
concursos de tragedias. En primavera, finales de marzo en el hemisferio norte, se
festejaban las grandes dionisiacas
2-
El ditirambo primitivo es un monólogo lírico, impersonal y anónimo cantado por
el coro. En la tragedia prevalece el diálogo de los actores, quienes hablan en
primera persona mientras que el coro tiene un papel secundario.
3-
El ditirambo, en sus comienzos, es un ritual religioso en el cual no existe la
categoría de espectadores, ni conciencia ni interés por la calidad estética del
acto religioso. La tragedia en cambio, es un espectáculo donde están bien
definidos los roles de escritor, actor y espectadores. Estos últimos, los
espectadores, juzgaran a los primeros en función de la calidad estética de la
representación.
4-
En el ritual se produce una suerte de alienación de los participantes al llegar
éxtasis místico, también ayudado por el alcohol. Lo que produce una
despersonalización, con su consecuente sensación de alivio al confundirse y
reencontrarse el individuo con la naturaleza de la que estaba separado. Es
todavía un estado de inocencia (el del ditirambo) que será perdido y se
convertirá en tragedia, en la tragedia (valga la redundancia).
5-
Característica singular de la tragedia, dice Aristóteles, es la catarsis. Esta
se produce al final del espectáculo y opera como una purga de las pasiones
incorporadas por el drama al espectador. Ese momento de alivio es común a todos
los presentes, ya que la comunión de sentimientos universal (reencuentro de lo
separado con el todo) provoca satisfacción al espíritu.
6-
La tragedia es, hasta desde el punto de vista gráfico (si consideramos el
cine), la recreación de "la alegoría de la caverna" de Platón. Los
espectadores, por el tiempo que dura la obra, son los hombres encadenados que
toman a las sombras por la realidad. Lo que explica que aquellos sufran y se
emocionen hasta las lágrimas, una y otra vez, incluso con la misma obra, por
hechos que no suceden en la realidad. Así, el poder enajenador de la realidad
del ritual se mantiene intacto en la
tragedia. Ésta, también, puede hechizarnos con un mundo ajeno al real; mas, a
diferencia del ditirambo, sólo cumpliendo con una ineludible condición: ser
bella.
LA
TRAGEDIA GRIEGA Y SU TEMA PRINCIPAL: EL PASO DEL MITO AL LOGOS
El
paso del mito al (dia) logos y sus consecuencias traumáticas, ese drama
existencial sempiterno de Occidente, es lo que la tragedia exhibirá, de manera
descarnada, en el momento mismo de su aparición histórica. La conciencia, ese
daimon interior, que guía por el buen camino al que la consulta y obedece, es
la respuesta alternativa al fatalismo mítico. La acción moral presupone la
libertad de elegir la manera de actuar como el conocimiento de las posibles
conductas a seguir y de sus consecuencias. Es por ello (el hombre libre del
mito) responsable de sus actos ante los demás y, en función de los mismos, es
que debiera ser juzgado. Sin embargo, parece ser muy temprano para que los
griegos asuman la libertad responsable, juntamente, con la renuncia al confort
negligente que ofrece el mito. Es decir, el paso del Mito al logos. Edipo,
conciente de lo que el destino le depara, elige escapar de él. Se dirije a
Tebas y se convierte en un héroe para la ciudad cuando lo libra de la Esfinge.
Se casa y tiene hijos con la viuda del rey Layo. Es el hombre más justo de la
ciudad que, bien gobierna. Ha hecho de su vida un paradigma moral para sus
conciudadanos. Sin embargo, todo ese esfuerzo y cálculo, por ser mejor, no sólo
no es suficiente sino, además, inútil. En su huída hacia adelante alcanza al
destino. Allí se le revela su verdadera identidad. Es un parricida que ha
cometido incesto con su madre y por ello responsable, también, de la peste que
asola la ciudad. He aquí lo trágico de la tragedia: la conciencia que hace al
hombre libre es falsa. La tragedia representa una broma macabra de los dioses:
hacer creer al hombre que es libre para luego enrostrarle su situación de
esclavo del destino. Los héroes trágicos, sin embargo y a contrapelo de las
consecuencias, jugarán su carta por la libertad. El precio de la libertad de
acción y conciencia es la muerte y Antígona lo pagará; mas, afirmando con orgullo
y dignidad, su trágica condición humana.
[1] Aristóteles; "Poética" Edición Electrónica dewww.philosophia.cl / Escuela
de Filosofía Universidad ARCIS
[2] Idem
[3] Idem
[4] Personajes míticos. Son chatos, de pelo enmarañado, de orejas puntiagudas, tenían dos cuernos
en la frente y, en ocasiones, tenían cola de caballo y patas de macho cabrío
[5] Aristóteles, op. cit.
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